Textos

viernes, 30 de octubre de 2009

AHORA Sí








Ella me ha invitado a merendar, quiere enseñarme el estudio que ha alquilado. Solo provisionalmente, me cuenta. Hasta que consiga encontrar uno que pueda pagar con el poco dinero que me han dejado al embargar mi piso. Su piso. No puede pagar lo que encuentra. Está asustada. Nos asomamos a la terraza. Es un piso muy alto, se ve el mar. Un enorme barco iluminado sale del puerto. Es un crucero. ¿Dónde irán?, pregunta. ¡Cómo me gustaría estar allí ahora mismo!, dice. Ir a cualquier parte, alejarme de esta incertidumbre, ser otra, vivir otra vida. La sirena del barco suena una y otra vez. El práctico le precede. Nos hemos quedado mudas mirando las luces, las pequeñas ventanas de los camarotes. Se escucha música de J.Strauss. Imaginamos a un hombre moreno tocando el piano, un salón de baile, otro de cine. Imaginamos la cubierta con madera pulida, botes salvavidas, gruesas cuerdas, tumbonas, una piscina iluminada de verde. Habrá una pareja bailando, y una mujer feliz despidiéndose de alguien, su madre, por ejemplo. Será su viaje de novios. Habrá maletas llenas de regalos para los parientes, para novias, para… Amantes. Lo ha dicho ella bajando un poco el tono de voz. Y lo repite apagada: Para amantes. Habrá parejas enfadadas, le digo. Palabras duras, de las que no se olvidan. Habrá crueldad y engaño. Habrá, envidia, y soledad, y abandono. Habrá dolor y falta de comprensión. Puede que algún hombre, quizás, en ese instante, o dentro de un momento, hable a escondidas con su amante, le diga que la quiere, que solo desea regresar, acabar ese maldito crucero para abrazarla, insiste ella. Habrá dolores de cabeza, gente constipada, alguien con un esguince o con migrañas. Habrá manipuladores, ¿por qué no?
El barco va alejándose lentamente. Las luces se empequeñecen. Ya no se escucha la música. Se ha apagado Strauss.
Entramos en el estudio y ella trae una jarra con café. ¿Lo quieres descafeinado?, pregunta. Sus ojos brillan un momento. Tampoco era allí, en el barco, donde ella quisiera estar. Ahora lo sabe. Quizás no exista barco en el mundo donde poder huir. Mejor con un poquito de leche, le digo. Ella sonríe. Se está bien aquí ¿verdad? Estamos bien ahora ¿no? Sí, ahora sí, le digo. Estamos muy bien.















martes, 27 de octubre de 2009

EL MAR RONCA











He pasado unos días en la playa, lo necesitaba. No estamos preparados para perder salud, y cuando eso ocurre, te coge a desmano. Otra vez el corazón, otra vez pruebas, otra vez… Y entonces te pones a mirar dentro de ti y te das cuenta de que ese es el problema, el auténtico y único problema; mirarte tanto. Es agobiante ver siempre lo mismo. Y un día levantas la vista solo un momento, por levantarla, así, casi sin darte cuenta, y de pronto ves la arena, y la luz, y descubres que el mar respira, es una respiración sosegada, tranquila, un poco como de vuelta de todo, como condescendiente, como si quisiera decirte; vacíate de una vez por todas de ti, de esa falacia sobre ti que te has construido, y mira a tu alrededor. ¿Pasan cosas sabes? Cosas que ni siquiera ves. Se va conformando tu destino poco a poco, y hay miles de señales que te dan las pistas, pero no escuchas porque estas afanado en continuar construyendo tu realidad como si de una obra de teatro se tratara. Un guión a nuestra imagen que nunca será el que se represente al final. Es como estar en el cine y no ser capaz más que de escuchar al vecino comiendo pipas, o a los novios de la fila anterior peleándose, o... Qué sé yo. Todo menos ver la peli, la tuya, la de tus propios cambios, tus desmoronamientos y los puntos de giro, la catarsis que se avecina.
Se rompe el I pod, y gracias a que no puedo escuchar música mientras paseo, descubro el jadeo del mar, porque hasta entonces no he escuchado nada. Y de la misma forma que escucho ese cansancio milenario, me doy cuenta de que he pasado la vida intentando no fallar a nadie. Siempre esa impresión de decepcionar. Ya estamos otra vez, les fallé a todos. A la editorial, a los jefes, a los amigos, a los tertulianos, a mi familia… Hasta que te das cuenta de que no eres tú la que decepcionas a todos, son ellos los que solo piensan a su vez en no decepcionar a otros, y en ese no decepcionar, caes tú y tu culpa, y esa mala conciencia que arrastras como un fardo. Ellos están en la construcción de su propio guión. No eres tú el que hace mal el trabajo, es tu jefe el que te hace sentir culpable porque también quiere no decepcionar al suyo, porque prefiere declinar responsabilidades en ti. No eres tú la que falla, son ellos. El mar lo dice; contraataca tú primero. Decepciónales tú a ellos antes de que te decepcionen ellos a ti. Sé tú misma de una vez por todas.
No, no es casualidad que te pida Rosario que te leas su novela porque ella se ha leído la tuya, que descubras decepcionada que solo se leyó la primera página para engañarte, para que le digas en un tiempo record cual ha sido tu opinión ante su obra de arte. No, no es casualidad. Nadie va contra ti, van a su rollo. Y tu egocentrismo te hace caer una y otra vez en la trampa. Ponte las gafas, deshecha las lentillas, escribe lo que quieras, trabaja como debes, escucha y lee lo que te apetezca, y escucha los sonidos de ese curioso destino que va dejando huellas a tu alrededor mejor que cualquier libro de intriga.
A lo mejor era necesario que el corazón se pusiera chungo, y tuviera que pedir una baja e ir a la playa para pedir otra opinión, y que se rompiera el I pod. Quizás era necesario que me engañara Rosario. Quizás estoy en pleno punto de giro y no me había dado cuenta, quizás dentro de muy poco se produzca una catarsis. Y es que el mar no siempre respira, a veces hasta ronca.














domingo, 25 de octubre de 2009

INDECISOS


La verdad es que la política me lleva a mal traer. Todavía no comprendo las pasiones desaforadas que despierta. Es cierto que determinadas formas de pensar o ver la vida, se traducen en opciones políticas diferentes, que es difícil votar a la derecha si se es muy progresista, y a la izquierda si la forma de ser es más tradicional. Vale, no me refiero a eso. Acepto las ideas y los compromisos a los que ellas nos llevan. Pero de eso a tragar por todo lo que nuestros líderes de uno u otro bando hagan, la verdad, va un trecho. Todo, todo, todo, no, señores políticos. La gente vota a su partido como si de un equipo de fútbol se tratara. Visceral, apasionadamente, entregados, llenos de pasión embrutecedora, con entrega total. La razón, el pensamiento, la valoración, se va directamente al estómago cuando de valorar cuestiones políticas se trata. Se pierde el norte, la cabeza, la capacidad de análisis, todo. Si lees un artículo cualquiera enseguida sabes de qué color va, de quién depende. Ya está bien.
Menos mal que existe una masa incorruptible, un grupo de gente que hace que la balanza se incline a uno u otro lado cuando llegan las elecciones. Indecisos, se les llama. Yo les llamaría hombres pensantes, cabezas frías, seres que todavía no han perdido su capacidad de valoración sean de la tendencia que sean. Que no admiten corrupción, que hacen pagar muy cara la prepotencia y la falta de capacidad para escuchar al otro. Que no confunden justicia ni libertad de expresión. Personas que no se casan con sus políticos ni con sus ideas. De no ser por ellos, por los mal llamados indecisos, no existiría alternancia y tendríamos que sobrevivir a corrupciones, fraudes, ineptitudes… Tanta prepotencia y tanto engaño.
Me gusta que exista esa gente, la masa pensante, la masa no entregada, la que todavía tiene su cabeza para decidir esto o aquello. La que no comulga con ruedas de molino. Benditos seáis vosotros, indecisos, por reflexionar, por cambiar los colores de un lado y de otro, de una comunidad y de otra. Solo vosotros sois dignos de respeto. Ya está bien de cabezudos manipuladores, de cabezudos manipulados, de cabezudos. El pensamiento se le dio al hombre para algo, y si hay que cambiar de voto una y mil veces para acabar con mentiras y trapicheos, bienvenido sea. Esa es la democracia, esa es la esperanza. Que no nos engañen, por favor. Que no nos engañen.




miércoles, 21 de octubre de 2009

ESOTERISMO O REALIDAD









Me gustan los temas esotéricos, no lo niego, pero he comenzado a obsesionarme con las noticias reales, con el día a día.
-¿No me digas que nos van a cobrar las tasas de basura en otro recibo? -le pregunté indignada a mi compañera Adela.
- ¿Ahora te enteras? -me dijo- ¿Por qué en vez de leer las profecías de Nostradamus, no te lees la prensa diaria?
Y la verdad, me dolió.
Desde entonces no sé como demostrarle que me informo. Ella dice que eso me pasa porque siempre ando en las nubes. Y, claro, cuando desciendo me pego unos sustos tremendos.
-¿Te has enterado de que en Teruel han descubierto al asesino del Turiasaurius riodevensis? -le conté ilusionada al entrar en el despacho al día siguiente.
Pensé que se daría cuenta de mi esfuerzo y empezaría valorarme.
-Era nada menos que un Tiranosaurio de hace mil cuatrocientos años. Fíjate, todavía andan buscando a un tío con cara de viruela que dicen que pudo ser el asesino de Melani, y sin embargo lo saben todo del Mesozoico, del Turiasaurius y de su asesino.
-Déjalo ya, anda, que tengo mucho trabajo -me dijo sin pizca de respeto
-Te prometo que esto no es como lo de los pollos -le expliqué-, que esta vez no ha sido en el ADN, que lo he escuchado en el Telediario de las 9, en Antena3, que no me lo he inventado.
Pero ni me miró. Y es que para ella he perdido credibilidad y haga lo que haga no me la va a reconocer.
La verdad, me sabe mal que me vea como una de esas que andan en las nubes a toda hora. Así que he decidido informarme, saber por dónde anda el País.
He comprado dos radios y las he colocado en lugares estratégicos; una en la cocina y otra en el baño. Mientras me ducho oigo “La Ser” y mientras desayuno, “La Cope” Es decir, que voy de Carlos Francino a Jiménez Losanto en un denodado intento por conocer la verdad, de recuperar la credibilidad de Adela. Empecé hace una semana y ahora estoy hecha un lío. Es que no logro formarme una opinión respecto a nada. Ni al caso Gurtel, si la culpa la tuvieron por pringar a sabiendas, con maldad y alevosía, o los pringados por caer en las garras del bigotes y otros muchos. Tampoco tengo claro si la manifestación sobre el aborto fue multitudinaria o solo fueron cuatro. Si los presupuestos son una chapuza, o son los mismos que los del G20. Si la economía va de cine o estamos a un tris de la guerra civil. Y así voy, de la cocina al baño desaforada, sin norte, sin afianzamiento.
-¿Pero no hay ninguna emisora que de las noticias en plan aséptico? le pregunto a Adela, y ella me alarga una tarjeta de visita en la que leo:
“Vidente, chamán, lectura de de pies y de manos, anulación del mal de ojo”. Chu Iian.
-La recogí pensando en ti -dice, y luego sigue a lo suyo.













lunes, 12 de octubre de 2009

POR ELLOS






















Por la magnifica presentación de Marta, por los ánimos de Chituca y Ana que asentían en la primera fila como si estuvieran de acuerdo en todo lo que yo decía. Porque me quitaron el miedo y los nervios. Por los amigos que se acercaron, por los amigos de mis amigos, por el criado de los Reyes Magos que aunque me persiguió en la infancia, también me acompañó en la presentación de mi segunda novela. Por la herida en combate, que se empeñó en aguantar hasta el final y gracias a Dios que no la dejaron. Por los primos, por los espontaneos, por mis hermanos y mis cuñados. Por el resto de gente que me acompañó y confió en mí. Por la portada de Álvaro. Por los que no pudieron estar y me llamaron con pesar. Por mi cuñado Enrique que hizo de trípode durante todo el acto, y nos inmortalizó aunque se le durmiera el brazo y tuviera que dejar de respirar para sacar esa magnifica pelicula. Por las estupendas fotos de Cocke, Carlos, y las que espero de Elena. Por estos días tan maravillosos que he pasado en Alicante, y por lo mucho que me he bañado a pesar de ser octubre. Por la paellita de Chitu y por las clases de Facebook de Cocke. Porque hay momentos fantásticos que no se olvidan nunca.




domingo, 4 de octubre de 2009

ADIÓS

dibujo: MARGARITA DIAZ LEAL
Para tí, MCarmen. Porque sé lo que sientes, porque sé de tu sonrisa triste, de tus ojos hinchados. Porque los hermanos nunca se debían morir. Para tí esta carta que de algún modo nos acercará, porque aunque veas que te quiero hacer reir, distraerte, sé lo que sientes. Por eso te envío la carta con la que despedí a mi hermano mayor; mi confidente, mi amigo. Insustituible.



ADIÓS A CARLOS



Hoy, 28 de marzo, primer día sin Carlos. Veo salir el sol rojo y sin brillo por detrás de los edificios, más allá del mar. Un sol todavía sin fuerzas, el que calienta, el que hace nacer la vida y sin embargo tan ajeno a ella, a la que cae, a la que se marchita, a la que ya no será.
Irá ascendiendo poco a poco mientras yo escribo, iluminará la mañana con su fuerza, llenara las playas de turistas, y volverá a ponerse esta tarde. Desaparecerá de nuevo tras las montañas; ajeno, repetitivo, imposible.
Hoy, Carlos, el sol ha salido sin ti, tan ajeno y redondo, tan caliente y orgulloso como si no hubiera pasado nada. Lo miro ascender con las manos en los bolsillos de mi bata, con las manos crispadas de impotencia. Lo veo crecer y crecer por encima del mar, de los edificios. Nada se mueve a mí alrededor. Escucho esa inmovilidad, ese silencio que se mete en mis oídos y me grita ¿Pero qué quieres saber? ¿Qué quieres que yo te diga? No sé que preguntarle, sólo se me ocurre mirar a ese nuevo día sin Carlos. Ese día triste que avanza sin sentido, doloroso y vacío.
Adiós, Carlos. Quizás ya no tengas que hacerte preguntas, quizás por fin descansaste de tanto no entender. Porque la vida era eso; los boleros que bailabas con Conchita el día de fin de año, el cuerpo de tu nieto descansando en tu regazo, la maquina calculadora inmensa que utilizábamos para quitarte gastos de la declaración de la renta, las comidas con tus hijos que te hacían tan feliz. Tus amigos de toda la vida, esos a los que no conseguiste dejar de querer. Porque eso era lo que más te costaba; dejar de querer.
El sol asciende deprisa, tú te has ido. Y mientras te veo marchar, recuerdo tu sillón de orejas, tus libros releídos y subrayados, tus pequeñas respuestas encontradas aquí o allá.
Recordaré tus noches viendo películas de John Ford, tu director preferido, al lado de Conchita. Siempre Conchita. “Nos han timado, Conchita”, “Aquí no hay aparcamiento, Conchita” “¿Dónde podemos ir a cenar, Conchita?” Y por último: “Me muero, Conchita.”
Descansa Carlos, porque tú también lograste ser un héroe de película de John Ford. Tú también, al igual que Gregory Peck en "Horizontes de Grandeza", subiste a un caballo salvaje para domarlo, y lo hiciste como él, por la noche, cuando nadie te veía, porque no era el aplauso de los demás lo que buscabas. Sólo saber si ibas a ser capaz de lograrlo.
Todas las noches ensayabas. Querías ser un hombre de verdad, los que te queríamos nos dimos cuenta. Te observábamos subir una y otra vez a ese caballo que daba coces, sin rendirte.
¿Y para qué todo? preguntabas. Sin darte cuenta de que era para eso, para domar al caballo de la vida, para conseguir ser cada día un poco más humano, más íntegro, más bueno. Tú sólo en la lucha, como ese héroe de “Horizontes de Grandeza”, tú héroe. El que llegaste a ser sin siquiera darte cuenta.
Descansa tranquilo, Carlos, porque al fin lo lograste.

viernes, 2 de octubre de 2009

DESAHOGOS


El Tribunal Superior de Justicia de cataluña determina improcedente despedir a un empleado por llamar "hijo de puta" a su jefe, ya que el término es de uso corriente.

"El insulto es sincero siempre, el elogio puede ser interesado"

A lo mejor es por eso por lo que lo ha determinado el Tribunal.

Una vez leí que en algunas fábricas japonesas les dan unos minutos de descanso a los empleados, para que puedan arrojar piedras a muñecos con las caras de sus jefes. Dicen que de esa forma se descarga mucha adrenalina.

Madre mía, si se entera el Tribunal de justicia de cataluña y dice que se dejen de muñecos, que mejor directamente a los jefes. Quita, quita.