Textos

lunes, 18 de noviembre de 2013

OPOSICIONES PARA GPS





Mi amiga Leo se marcha. Su tren ha llegado a su destino y abandona el vagón en busca de otros lugares. Ha dicho adiós y yo he intentado mandarle una despedida triste, porque me apena, porque, aunque no me dejaran publicar mis comentarios en su blog, siempre estaba tras sus entradas. Quería decirle que la pienso buscar por el espacio cibernético, que la perseguiría allende el mar si era menester. Le hubiera dicho mil cosas, pero cuando he tratado de enviar mi comentario, el detector de robots me lo ha impedido. "Ponga la contraseña para que sepamos que usted no es un robot" y yo la pongo una y mil veces, pero no sale. Así que soy un robot. "La verdad os hará libres". Pues no, a mi me hace polvo. Lo imaginaba desde hace tiempo,  notaba yo un cosquilleo, algo  atemporal dentro de mí,  un abandono de mis amigos inexplicable. No sé, quizá dejé de ser humana mientras dormía y ahora doy un poco de asco. Los robots somos fríos, pelín tiesos, impasibles. Me miro las manos y las veo como anquilosadas, con uñas de gel y dedos de porcelana. Releo los blogs que seguía y casi todos han desaparecido. Ya no existe Fernando Alcalá con su "Yo no nací para ser culto" ni "los cuentos de Ingela" ni siquiera la " Biblio Maria Barbeito". "Litertaria" sí, pero me ningunea.  Seguro que al saber que soy robot ya no intereso. Estoy triste y melacólica, con los miembros rígidos y la mirada perdida. Sumida en el ostracismo más absoluto.
 Tendré que limpiar los blogs que visitaba, y si no os escribo habitualmente pensad que no he sido yo, que lo he intentado, pero que me volví robot una noche de estas, casi sin darme cuenta. Y ahora ya solo me queda presentarme a las oposiciones para GPS. 

sábado, 16 de noviembre de 2013

INCRÉDULA






Hoy me han llamado por teléfono para decirme que había sido seleccionada para un concurso, que me iban a hacer una pregunta, y que si acertaba, ganaba ni se sabe cuánto. La avaricia me ha guiñado el ojo y no he colgado el teléfono como debía haber hecho. Se trataba del Euromillón, o de la Bonoloto o de Quinigol, o de … , yo qué sé, no juego a nada. Por no jugar no juego ni a la lotería de Navidad. No creo en la suerte. Es como si me dijeran que la posibilidad de salir mal de una operación fuese la misma que la de que me tocase la loto. Pues me operaría ipso facto. ¿Quién no?
Sin embargo la voz empeñada en ilusionarme me ha hecho una pregunta a la que solo cabían tres respuestas. Como no tenía ni idea, he respondido a boleo, la última. Y mira tú por donde, era la correcta.  “Enhorabuena, ha ganado usted mil seiscientos euros” “Ah, vale” “Ahora tiene usted la posibilidad de jugar durante un mes a muchos números del Euromillón, o de la Bonoloto, o de lotaturf.” (es que para mí todos son lo mismo). “Estupendo”, he dicho para animar al interlocutor que se había venido arriba. Luego ha matizado. “Es como si usted jugara mil seiscientos euros durante un mes” ”Ya, pero ¿me van a dar los mil seiscientos euros, o no? “No, vamos  a ver, señora, no me ha entendido. Apostamos por usted hasta esa cifra, pero debe pagar cincuenta y nueve euros. Me refiero a que juega como si pagara mil seiscientos pero paga cincuenta y nueve ¿Me comprende usted?” “Perfectamente. No me interesa” “¿Lo está diciendo en serio? “Como lo oye” “Si no gana le devolvemos los cincuenta y nueve” “En ese caso no me los pida“ “¿Pero usted se da cuenta de lo que pierde?” “Buenas tardes.” “¡Eeeh, señoraaaa!” Piiii.
Y ahora me pregunto por qué no he llegado hasta el final. Por puro morbo debería saber dónde se ingresan los cincuenta y nueve, a qué cuenta y quién está detrás de todo ese rollo. 
La crisis desarrolla la imaginación de una forma desaforada y como me he vuelto una desconfiada recalcitrante, un día ganaré un montón de pasta y me quedaré a dos velas. No se puede dudar de todo el mundo, ya ni reenvio los correos que me mandan para que Santa Rita se apiade de mí y me conceda “cienes y cienes” de favores, o se me caiga una teja en la cabeza al salir de casa si no los reenvio. 

Confesiones monstruosas Editorial Verbum (2013)

martes, 12 de noviembre de 2013

EL HOMBRE DE HIELO





Ahora resulta que las mujeres no solo podemos tener hijos sin necesidad de una unión que se prolongue hasta que la muerte nos separa, sino que podemos elegir  un padre sabio para nuestro retoño. Ya lo dice el refrán “Más sabe el diablo por viejo que por diablo”. Ese debe ser el motivo por el que muchas mujeres se han ofrecido para concebir un hijo de Ötzi hombre de unos 5.300 años más o menos, de 1,60 metros de alto, 50 kilos de peso, (un poco escuchimizado, lo reconozco) con caries, el cual cuando murió iba armado con un arco, flechas, un puñal de sílex, un hacha con la hoja de cobre.
Pero como está congelado y la ciencia ha avanzado mucho, se le puede recomponer y ponerlo a procrear sin ningún tipo de problema. Los avances técnicos nos han dado la oportunidad de encontrar  un espermatozoide  con nombre apellido, fotografía y casi distrito postal.
De  Ötzi, el hombre de hielo sapiens más antiguo del mundo, lo sabemos casi todo.
Murió de una flecha por la espalda, (ya entonces habían cobardes que esa guisa).  La hipótesis que barajan los expertos es que la herida, ocasionada unos día antes de su muerte, fue resultado de algún drama en su poblado que le obligó a pelear y a huir montaña arriba hasta un paso en los Alpes a 3.210 metros de altitud, en el italiano valle de Ötz, en la frontera austriaca. Allí se debió sentir seguro y se sentó a comer algo. En su estómago se ha encontrado pan, carne de corzo, verdura y una bola de sebo que podría ser queso de cabra. Sin embargo, una hora después de comer, algo se torció y perdió la vida en su refugio alpino.
Dicen que 3.700 austríacos donaran su sangre para comparar su ADN con el del ‘hombre de los hielos’. El estudio, realizado por el Instituto Nacional de Medicina Legal de la Universidad Médica de Innsbruck, Austria, ha logrado identificar a 19 parientes vivos del conocido como 'hombre de los hielos', todos ellos austríacos.
Otra ventaja de Ötzi, que tiene parientes, que no está solo, que llegado el caso se le pueden encontrar padrinos para el hijo que engendre, incluso primos para sus futuras fiestas de cumpleaños.
En resumen, que ese hombre viene con libro de instrucciones debajo del brazo, y además es chico conocido, que es mucho más de lo que pueden ofrecer otros que pululan por las páginas de contactos y mienten más que hablan.
No es de extrañar por tanto que Ante la posibilidad “factible” de fecundar un óvulo con ADN del ‘hombre de los hielos’, “muchas mujeres se han ofrecido para concebir un hijo de Ötzi”, ha asegurado Angelika Fleckinger.


lunes, 4 de noviembre de 2013

CONFESIONES MONSTRUOSAS


El jueves 31 de octubre tuvimos la presentación del libro “Confesiones monstruosas” de la editorial Verbum en el  Centro de Arte Moderno.
Lo pasamos “de miedo”, como corresponde a las fechas. El matrimonio vampiro y vampiresa que daban muchísimo miedo porque se empeñaron en chupar sangre a troche y moche, fueron presentando a los 17 autores que hablamos y escenificamos a nuestros correspondientes monstruos. Yo interpreté al monstruo del lago Ness, enamorado hasta el tuétano de Cordelia, exuberante hipopotama que le llama "papasito".
Como colofón de fiesta nos lanzamos a interpretar la coreografía de Thriller de la que Michel Jackson se hubiera sentido orgulloso. Bueno, yo no fui valiente, pero Esmeralda Carroza, Cesar López, Begoña Flores y… casi todos los autores, lo bordaron.
Felicidades a los organizadores y en especial al hombre del saco por su dedicación a la monstruosidad de un libro tan guay.