Textos

domingo, 19 de marzo de 2017

EL YOGUR DE GONZALO







Gonzalo tiene cuatro años y, por algún motivo que desconozco, está muy enfadado. Observa el yogur en su mano derecha, el que su madre le acaba de dar para la merienda, y lo vuelca. Aprieta lo que todavía queda en el vaso para vaciarlo encima de la alfombra. Luego mira a su madre retador. ¿Y ahora qué? parece preguntarle. ¿Qué vas a hacer con mi actitud? ¿Acaso me vas a pegar?, ¿me castigarás?, ¿cómo te quedas?  Y es en ese momento, en ese preciso instante, cuando su cara se transforma, y aunque su cuerpo continúa siendo el de un niño, su pelo encanece y sus facciones cambian para parecerse a Homs, o quizá mejor, para ser Homs. Recuerdo cuando dijo aquello de que si a pesar de los dictados del constitucional, celebraban el referéndum, qué iba a pasar. ¿Acaso enviarían los tanques, al ejército, a...“la armada invencible”?
La actitud de la madre de Gonzalo es difícil, la del Estado español, también. Su madre lo pone a pensar, nuevo sistema de castigo para los niños que está muy de moda.
El estado español tendrá que poner a pensar a Homs, porque a lo mejor es lo que necesita. Los supuestos tanques y el ejército lo convertirían a él y a los suyos en víctimas por las que se formarían caravanas de apoyo incondicional. Desde los confines de la tierra vendrían apoyos, manifestaciones por la libertad de expresión. Un lío. Quizá fuese mejor ponerlo a pensar, como a Gonzalo, pensar en lo qué sucedería una vez declarada esa independencia idílica, esa que va a resolver todos y cada uno de los problemas de los catalanes, empezando por el tres, ahora cuatro por ciento. ¿Se unirían Convergencia, Esquerra republicana y La Cup? Se unirían para votar los presupuestos en amor y compañía, desearían lo mismo, trabajarían codo con codo por una Cataluña mejor. ¿Acaso piensan que ese batiburrillo de partidos ensamblados con pegamento del malo, quieren lo mismo para Cataluña? ¿La burguesía catalana se cogería de la mano de los antisistema? ¿Los del tres por ciento se unirían a la Cup para pasar desapercibidos? No sé, a lo mejor soy muy optimista, paro creo que si ponemos a pensar a los catalanes, a lo mejor primero hacen limpieza y luego deciden qué hacer.

Gonzalo asegura que ha pensado, ellos todavía no.

domingo, 5 de marzo de 2017

Por favor, cuida de mamá.

Acabo de leer una novela que me ha gustado mucho. “Por favor, cuida de mamá” de la escritora coreana Kyung-Sook Shin
 Trata sobre la desaparición de una madre en el metro de Seúl. La historia parece tener varios narradores, pero al final descubrimos que solo es uno y omnisciente. A través de las aparentes voces vamos conociendo las características de esta madre, valiente y luchadora, que ha dado su vida por los hijos, y también por ayudar a la comunidad donde vive. Percibimos a través de las narraciones,  en segunda persona, que no ha sido lo suficientemente valorada por aquellos que la rodeaban. Su desaparición despierta las culpas y los abandonos en los que vamos dejando a aquellos que tenemos cerca, tanto, que no reparamos en ellos. Es el hueco que ha dejado su desaparición y posterior búsqueda, la que pone en evidencia las prisas y los olvidos por atender a un futuro o un presente que se nos va de las manos en esa vorágine de vida, la que nos empuja a seguir sin mirar a nuestro alrededor. Trata sobre una madre, pero podría tratar también sobre un hermano o sobre un amigo. No miramos de verdad, y solo cuando los perdemos o estamos a punto de hacerlo, es cuando nos hacemos miles de preguntas sobre esos seres que viven cerca y a los que no hemos prestado atención. Podría parecer por el titulo y por el tema, que la obra es algo sensiblera, pero nada más lejos de la realidad. La novela está escrita con realismo y, más que tocar ligeramente nuestra conciencia, nos da un gran empujón, para que seamos conscientes de la forma en que olvidamos a seres que nos rodean o que han tenido parte importante en el desarrollo de nuestra vida actual. En las dos primeras partes la voz del narrador es difícil de identificar. Se trata de alguien muy próximo a la familia, es un narrador claramente omnisciente, y se dirige a la mayor de las dos hijas y la tercera en la familia. En la parte cuarta el narrador omnisciente se identifica con la protagonista, se dirige a su hija la farmacéutica y conocemos a un buen amigo o quizá un amor platónico con el que llegó a tener una relación muy próxima y que sirvió de ayuda a ambos. Este hombre fue su apoyo y recibió las confidencias de la madre en momentos difíciles. En la parte quinta, la voz narradora se identifica con la hija escritora, quien lee una carta de su hermana menor, la farmacéutica, contándole algunas anécdotas de la vida con su madre. “¿Por qué nunca me paré a pensar en los sueños de mamá?… Qué injusto es que sacrificara todo por nosotros y que ninguno la entendiéramos.” Las hijas se plantean si su madre ha sido feliz. Si ha merecido la pena tanto sacrificio. Si la sonrisa con la que acompañaba al amor era auténtica. En el fondo habla de la mujer del siglo XX y XXI: ¿Cómo se realiza en el hogar o en el trabajo? ¿Qué hace más feliz al corazón de una mujer, la entrega a los suyos con abnegación, o la persecución de sueños legítimos y personales? ¿El amor carnal o la amistad en la confidencia? Una novela estupenda.