Textos

martes, 4 de marzo de 2008

MARCAPASOS



(Imagen. Rafael Olbinski)




Estoy de baja. Quiero decir que no tengo que ir a trabajar. Sería bueno si mi baja fuese ligera, sin importancia, de esas bajas por un esguince o un ligero lumbago. Cosas de esas. Pero no, lo mío es más serio. Lo mío va de corazón, que para mí es algo así como el rey de la selva. Puede fallar el apéndice o las amígdalas, puede fallar el colon ascendente, descendente, o transverso Pero el corazón… mal rollo. Fue de golpe. Una revisión de rutina y… Ay va, qué mal está usted, dijo el cardiólogo.
El jueves me pusieron un marcapasos. Me dijo el médico que eso iba a ser estupendo. Un seguro de vida, repetía como si me acabara de tocar la primitiva. Dijo también que podría hasta tirarme en parapente. Lo celebré para no hacerle el feo, pero ni me gustan los deportes de riesgo, ni los parapentes, ni los marcapasos. Me he considerado un carcamal desde que nací. A los nueve años ya miraba a las parvulitas con envidia. Cosas de percepción. Pero desde que me dijeron que me iban a poner un marcapasos, me sentí una niña. Soy demasiado joven para eso, le dije al médico que asentía condescendiente. Para el corazón no hay edad, dijo él, y luego se puso a cantar. Le gusta la copla. Por eso la intervención fue cordial y la anestesia local. El cirujano cantó todo el repertorio de Perales mientras introducía cables en mi aurícula y mi ventrículo. Se lo agradecí. Se desdramatiza mucho todo este tipo de asuntos con Perales como música de fondo.
Hoy todavía me duelen los puntos y continúo sin saber hacer parapente. Pero estoy de baja y esta mañana me he despertado con sol y moscas, por lo que he decidido aprovechar para ir al Retiro. Me tiran los puntos al andar, me roza hasta la camiseta, me duele el músculo derecho, y me da la sensación de que todo el que sube en el metro va a pegarme un empujón y voy a ver las estrellas. He amenazado a los viajeros nada más entrar. El que me empuje se va a acordar de mí, he dicho para ir marcando territorio. Se ha formado un círculo alrededor. Supongo que han pensado que soy una de esas majaras que dicen tonterías y luego piden dinero por haberlas dicho.
Debo sacar la parte positiva a todo esto. Eso pienso, pero no la encuentro Para lograrlo lo primero, no pensar. Y me siento frente al estanque a ver las barcas, y los peces, y los pájaros, y alguna nube de esas que tienen forma de… corazón escuchuflado. Nada, que no hay manera. Es difícil olvidar. Aunque no me sirve de nada intentarlo. Recibo un montón de llamadas en el móvil, todas de amigos, la mayoría me recuerdan que estoy fastidiada. Al mal tiempo buena cara, dice mi tía Vicenta, con más años que un camino y un corazón a prueba de bomba. Topicazos para una mañana de lunes, lo titulo.
De pronto la veo. Es una echadora de cartas con el pelo pajizo y gafas de ver el más allá y la galaxia Andrómeda si se tercia. A diez euros la pregunta concisa, dice. Si la quiere extensa, cuarenta euros, más la voluntad. Cien euros si quiere saber quién fue en otras vidas. Mi pregunta es concisa: la salud. ¿Usted qué cree? Ese hombre no la quiere, me dice serena. ¿Qué hombre? Le pregunto mientras me giro y observo a un señor bajito y calvo que pasea a su nieto. Usted sabe muy bien a quién me refiero, dice y baraja. Vuelvo a mirar al señor bajito y le digo que yo tampoco lo quiero a él y que con su pan se lo coma. Ya, ya, dice subiéndose las gafas. Le pregunto por la salud y me dice que eso es extenderse, y que si quiero saber lo que me depara el futuro en temas de salud debo dejarle cuarenta euros más. Sus manos huesudas continúan barajando las cartas sin cesar. Apoyo las dos manos en su mesa y le digo mirándole a la cara fijamente. Enséñeme el libro de IVA: ya sabe, facturas emitidas y facturas recibidas. Me mira confusa, le enseño mi carné de Hacienda. Estoy de baja pero ella no lo sabe. No se lo he contado, eso supondría extenderse sobre el tema. Recoge las cartas, pliega la mesa y se marcha muy deprisa. Vuelvo a casa y al subir al metro amenazo de nuevo. El que me pise… Me dejan el asiento. No hay nada como ser de Hacienda o estar majara para que la respeten a una, pienso mientras hecho una siestecita en mi asiento. Sueño que tengo el corazón de la tía Vicente, que se lo he arrancado por la noche y le he dejado el marcapasos y el parapente en sustitución. Pero como es un sueño extenso debo pagar cuarenta euros. Menuda pesadilla.


11 comentarios:

Bea dijo...

Carmen, se te echó de menos el último día del taller. Y ahora que estás tan malita, échale cuento a la vida y déjate mimar mucho. Que al menos la enfermedad, dentro de lo que duele y lo fastidiosa que es, te reparta caricias de otros.
Un besote grande de los que van cicatrizando los puntos.

Enrique Páez dijo...

Sana, sana, culito de rana; si no se cura hoy, se curará mañana.
Besos

Carmen dijo...

Gracias Enrique y Bea. Sentí mucho no despedirme en la última clase, pero pensé que no tirarían tanto los puntos. Ya tenía preparado un objeto mágico para llevar y todo, pero todavía no estaba hecha un pincel.
Ahora estoy mucho mejor. Lo celebraremos, que conste.
Un abrazo
Carmen

leo dijo...

Ay, Carmen. Ese corazó tuyo, con marcapasos y parapente, no ha hecho más que aumentar su valor. Y coger carrerilla para contarnos muchas más historias. De esas que tú sabes, y como tú sabes, así, con humor, con sensibilidad, con esa dolorida dulzura que pasa de puntillas y sólo puede provocar sonrisas, aunque puedan también entrar ganitas de llorar.
Un besote enormeeeeeeeeeeeeeeeeee.

Carmen dijo...

Gracias Leo, con amigas como tú mi corazón se vuelve fueeerte.
Qué ganas tengo de reiniciar nuestras meriendas con croquetas
Carmen

Fernando Alcalá dijo...

Desde luego me siento un poco intruso por aquí y comentando esta entrada por primera vez, pero estoy seguro de que verlas cosas del color con las que la has contado es garantía de éxito, sin necesidad del corazón de la tía Vicenta.

Un abrazo!

Carmen dijo...

Hola Fernando Alcalá
He tardado mucho en abrir el blog y por eso no había visto tu comentario. No solo no eres un intruso sino que eres muy bien recibido.
Gracias por confiar en mi ánimo.
Un saludo y espero verte más por aquí.
Carmen

Carmen Fernández Etreros dijo...

Hola Carmen:

Soy otra Carmen y te he descubierto en el blog de Fernando. Me encanta tu blog y me ha encantado el post. Yo también tengo el corazón sin marcapasos pero reparado con solo seis años. Comprendo perfectamente como te sientes. Pero ya verás que ahora vienen los mejores días de tu vida. Parapente es poco.

Si quieres escríbeme al mail ya charlamos. Un besote,

Carmen dijo...

Hola Carmen, te he escrito una carta a tu dirección de correo y no me la admite el servidor. Siempre me pasa con el correo de telefonica. Si tienes otra dirección diferenta a la del blog dámela. Me encantaría ponerme en contacto contigo. La mía es: romeureolid@gmail.com
Carmen

Jfrez dijo...

Quizá esto te sirva a recuperar tu vida:

Nací con un bloque av completo (mi corazón no late por si solo) y mi pulso ha llegado a 5 por minuto (prácticamente detenido) , a los 2 años me implantaron un marcapasos, mi padres no entendían mucho del tema y no existía internet..por lo que el doctor se sintió con el derecho de decir: Puede jugar como un niño normal, ningún golpe lo va a afectar, solo tengan cuidado con con ciertos dispositivos electrónicos ( a esta altura supongo que ya sabes cuales son) .

Durante toda mi niñes jugué, pelee , me caí de la bicicleta, me caí en patines, me caí de arboles y techos, me enterré un clavo de 5 pulgadas.. y jamas me preocupe por el marcapasos...

hace unos años cuando tenia 22, me pusieron mi tercer marcapasos, y el medico que me atendió me dijo: no puedes recibir golpes , cuidado con esto y con esto otro. Por supuesto luego de 20 años de no hacerlo no tome en cuenta eso. Pero la operación fue con anestesia local, por lo que estuve despierto como tu..(antes eran con anestesia completa), escuche como mi corazón dejaba de latir al desconectar el marcapasos, sufrí de unos dolores insoportables debido a la baja circulación y sentí que moría. También quede con dolor en el brazo, el rose de las camisas, las puntadas en la cicatriz, contracciones del musculo del hombro(esas vienen después..), molestia para dormir, etc.

Durante un tiempo me paso lo que a ti, me preocupaba por todo.. pero me di cuenta que en realidad no había cambiado nada...seguía igual que antes solo que estaba mas consciente de lo que tengo.. y ahora que tengo 25 agradezco a mi primer medico por no avisarme de nada, me permitió VIVIR DE VERDAD, no solo tener el corazón latiendo.

Sigo sin preocuparme por si me golpean en el metro por que ya me conozco...(esta maquina es parte de mi ya.. como un órgano mas..). Lo único que me preocupa es VIVIR y compartir con quienes quiero, hacer lo que me gusta ( natación, volleyball y ahora voy a empezar con parapente :D ).


Ahora puedes aprovechar que tu corazón no se va a detener, te puedes morir de cualquier cosa pero la maquinita que te pusieron no va a parar.. de hecho si haces actividad física (cuando te dejen de doler los músculos del brazo) te darás cuenta que tu ritmo cardiaco se recupera mas rápido que lo normal, y que probablemente puedas hacer hasta mas cosas de las que hacías antes..

Espero que te sirva un poco mi experiencia de una vida sin un corazón normal.

Saludos y ponte a vivir para recuperar el tiempo que has perdido por las dudas..


PD: Todos tus conocidos te sobre-protegerán de por vida y tu te llegaras a creer que estas muriendo si no te das cuenta que estas mas viva que antes y te encargas de dejárselo en claro a todos.

PD2: trata de mantenerte en forma, el marcapaso molesta menos cuando se agarra a los músculos que a la grasa..

PD3: Cuando empiezas a ejercitar el brazo después de una operación molesta un poco pero dura los primeros meses, luego molesta si te dejas estar y vuelves a hacer ejercicio.

Carmen dijo...

JFREZ
No sabes lo que me ha gustado tu comentario. Lo acabo de leer por casualidad. Ahora veo las cosas un poco como tú, y hasta se me olvida que llevo ese aparatito. Me ha servido, eso sí, para ver la vida de otra forma. Antes me enfadaba por nimiedades, ahora sé que el corazón no me lo va a permitir, que es muy suyo, y que se va a desmadrar en cuanto me descuide. Por eso me relajo y respiro. Esas cosas son fáciles de recomendar pero no de seguir. Tienes que estar realmente asustado para saber que no te queda otra.
Mi problema es de ritmo cardiaco. No lo resuelve el marcapasos, solo lo controla por ahora. Mi marcapasos se llama "de ayuda" o "apoyo", no sé. Es posible que no sea suficiente y tengan que ponerme otro que sustituya a mi corazón. Por ahora no hace falta. Estoy muy bien y no pienso en mañana ¿Para qué? Si a lo mejor la vida solo son instantes desperdigados, como cristales rotos que une nuestra imaginación.
Solo quería darte las gracias y decirte que espero que no tardes tanto en leer ésto como yo tu comentario.
Te deseo lo mejor, a ti y a ese aparatito que nos permite hacer parapente, no perder los nervios, disfrutar más de la vida, y colarnos en los aeropuertos sin pasar por controles, tan campantes.
GRACIAS,MUCHAS GRACIAS.