Textos

martes, 17 de octubre de 2017

EL GRAN HERMANO PITUFO

Parce ser que no solo las paredes tienen oídos sino también los móviles. Una señora que estaba planchando escuchó como su madre le decía que su primo X había muerto en Thailandia en un accidente, y al coger el móvil, unos minutos después, encontró una noticia en el buscador del periódico donde se relataba el accidente de Thailandia de su primo. Una mujer que discutía con su hermana sobre la tributación de un determinado bien, al abrir facebook se encontró con un grupo que le pedía amistad y que le resolvía dudas fiscales. Y así se pueden encontrar miles de casos. No en vano, un amigo descubrió por el móvil, que dos personas criticaban en la sobremesa a un grupo de amigos que acababan de compartir almuerzo juntos. Los que se marcharon fuero presa del odio de los que se quedaron. El móvil sonó y la conversación se manifestó en toda su crudeza sin que los criticones fuesen conscientes de que estaban siendo escuchados. Me he interesado por el asunto, y he llegado en internet a la pagina de los pitufos. Muy interesante. Esos duencecillos azules son capaces de encender tu móvil y escuchar tus conversaciones de sobremesa y sacarte una fotografía cuando piensas que eres tú quien retrata algo o saber dónde te encuentras. Los servicios secretos los llaman “suite Pitufo” Hay cuatro: El espía Pitufo soñador que permite encender y apagar el móvil sin que el usuario lo sepa. El fin es que entren en juego los demás pitufos. El pitufo fisgón que activa el micrófono del aparato para que se pueda escuchar lo que sucede alrededor. El pitufo rastreador, de geolocalización que te sigue con precisión. El pitufo paranoico que es el encargado de borrar todas sus huellas. Snowde cuenta que es una herramienta de autoprotección del sistema que se utiliza “para blindar la manipulación de tu teléfono” Para introducirse en tu teléfono móvil se utiliza un SMS que pasa desapercibido. Es un mensaje que se envía como cualquier otro, pero que cuando llega a tu teléfono se oculta. Lo que nos faltaba.

lunes, 9 de octubre de 2017

MANIPULACIÓN

                                  


 






 La manipulación mental o control mental se produce cuando un individuo o grupo de individuos ejerce una toma de control del comportamiento de una persona o de un grupo, utilizando técnicas de persuasión o de sugestión mental, en busca de eliminar las capacidades críticas o de autocrítica de la persona, esto es, su capacidad de juzgar o de rehusar informaciones u órdenes.

Son tantas las noticias y los hechos que se han sucedido en estas últimas semanas que me costaba tomar partido. Escucho todas las opiniones, trato de llegar a una visión lo más fría y desapasionada posible, pero no puedo evitar que no se me escapen las manipulaciones a las que estamos sometidos, ya que: 
Manipulación es hablar de población indefensa y brutalidad policial, porque se trata de personas que sabían que estaban cometiendo un delito o un hecho ilegal perseguido por la justicia, y la policía no tenía otra forma de cumplir ordenes.
Manipulación es decir que los manifestantes llevaban rosas y sonrisas, cuando rodearon un edificio y dejaron que la secretaria judicial tuviese que salir por la azotea y los policías permanecieran encerrados durante horas.
Manipulación es destrozar y luego subirse encima de los coches policiales para lanzar soflamas vengativas y decir que solo son sonrisas inocentes y manifestación silenciosa.  
Manipulación es que los Mossos desobedezcan la orden de evitar que se abran los colegios electorales, permitir que se llenen de manifestantes, que se apoltronen en el suelo para no dejar pasar a la policía, y luego quejarse de que al entrar han ejercido violencia para cumplir las ordenes encomendadas.
Manipulación es decir que los Mossos sí han cumplido ordenes del juez y ayudar a meter urnas en las furgonetas.
Manipulación es llamar facha a todo aquel que porte una bandera española, a todo aquel que no esté de acuerdo con los independentistas, a personas que se han manifestado como auténticos demócratas y buenos catalanes, como Serrat y otros.
Manipulación es adoctrinar a los niños en las escuelas para el odio.
Manipulación es obligar en las escuelas a hablar catalán, a menospreciar a los que no piensan como ellos, a hacerles el vacío o insultarles.
Manipulación es llevarse a un niño a votar sabiendo que está cometiendo una ilegalidad, que sería lo mismo que llevárselo a robar a un tienda para que no le agredan al descubrirlo.
Manipulación es poner a los ancianos de escudos humanos, pintarse de rojo la cara para que crean que es sangre por golpes de la policía, decir que te han roto los dedos de la mano izquierda y vendarte la derecha.  
Manipulación es no reconocer que el nacismo surgió por la exaltación de una Nación sobre otras a las que se despreciaba.
Manipulación es contar que Cataluña es en su mayoría independentista y ver  una manifestación multitudinaria y contraria al independentismo el día 8 de octubre que tomaba las calles.
Manipulación es asegurar que las grandes empresas financieras se quedarían en una Cataluña independiente, y verlas salir a penas se anuncia la posibilidad de la declaración de independencia.
Manipulación es escuchar a un tertuliano en laSexta diciendo que una  manifestación de  no independentista sería una provocación.
Manipulación es sacar la foto de una manifestante ultraderechista de septiembre de 2015 y decir que fue tomada en la manifestación de Barcelona del 8 de octubre de 2017.
Lo siento, la manipulación ha sido descubierta.



domingo, 24 de septiembre de 2017

LA SABIDURÍA DE LOS MAYORES







Siempre había escuchado hablar sobre la sabiduría de los mayores, su experiencia y sesudez. La verdad, eran las únicas cosas que me consolaban de cumplir años. En cuanto encontraba una cana en mi cabeza, mi imaginación marchaba a ese futuro idílico, percibiéndome ante una tienda de campaña con una pipa muy larga,  pelos grises y ralos, hablando a las generaciones venideras sobre la guerra, la paz y vicisitudes humanas. ¡Qué placida vejez! Y ahora que se acerca el momento, se me acaban de romper todos los esquemas. En primer lugar, ya nadie de acerca a un mayor sino es para llamarle viejo y atacarle cruelmente. Y si algún empanado se le ocurriese acercar su oído a mis labios, me quedaría catatónica, no podría aportar mis experiencias sobre los asuntos vividos, porque ahora se solventan de otra forma. Cómo voy a hablarle a alguien sobre la guerra fría, el miedo y la contención que mantenía a los dos bloques tratando de no dar pasos en falso, para evitar que la tierra en la que vivimos se fuera a freír monas. Ese ir y venir de los espías, dobles o sencillos, de norte a sur, de este a oeste, con sus portafolios llenos de información y unas gabardinas con cinturón, han quedado en el olvido. Las películas sobre el entramado político y social, los grises en la universidad y la consiguiente detención por tener el carnet de Físicas y encontrarte en Medicina porque te gustaba el “potente” de tercero. Madre mía, si eso sucedía, te metían en chirona y hasta te quitaban los cordones de los zapatos (oye, ellos eran así). Aquello era un interrogatorio en condiciones. Los grises eran seres muy respetados que no se andaban con chiquitas. Y ya no digamos los de la guardia civil, que solo bastaba detenerte en el arcén para que te declararas culpable hasta de las tormentas tropicales.
Ahora no. Si saco mi pipa y cuento esto, me escupen y pisotean. Por eso me tiño el pelo de rojo, me hago un lifting, me disfrazo de extraterrestres con mofletes y botox, para pasar desapercibida, no vayan a confundirme con una de esas jurásicas que hablan de respeto, guerra fría, gente seria y espías paraguayos. Cómo podría explicar y con qué palabras, que dos líderes mundiales que poseen bombas químicas y mortales se dediquen a insultarse por twitter como colegiales, en plan “Me voy a ocupar personalmente del pequeño hombre cohete” “Responderemos con fuego y furia a las amenazas de Kim Jong-un” “Domesticaré con fuego al viejo chocho estadounidense”. Así las cosas, con la humanidad hecha un flan, ha tenido que venir el Kremlin, nada menos, para decir que dejen los dos líderes de decir idioteces (porque esto ya no se llama tragedia mundial sino idiotez)
Así que me marcho a Benidorm a bailar “El Despacito” mientras el mundo se viene abajo. No imagino mayor sabiduría dadas las circunstancias.


martes, 19 de septiembre de 2017

ME DUELES EN EL RECUERDO



                                               



Me dueles en el recuerdo, tu marcha ha herido algún lugar de mi pasado. Me dueles en la juventud con discos, en la música de Elvis Presley. Me enseñaste King Creole, la primera canción que conocí en mi infancia y que sonaba noche y día en vuestro dormitorio. Me dueles en aquellas tardes tórrida de agosto, en el balcón del paseíto, en los acordes de Suspiros de España en la Explanada, en los bailes agarrando la cintura de la tata cuando sonaba un pasodoble. Me dueles en el seiscientos verde que compraste con tu primer sueldo, con ese tono ni verde ni azul que me gustaba tanto, en las luces del comedor relucientes durante el verano, en las llamadas al sereno. Eras el recuerdo de una infancia alegre y perdida. Me dueles en el ayer, porque tú, Luis, no eras solo el hombre mayor que descansaba inane en aquel lugar frio de ventanas cerradas. Eras el pasado, los ojos profundamente azules, la belleza de la juventud en todo su esplendor. Eras el hermano que se escondía bajo la mesa camilla para asustarme, el que inclinaba hacia abajo la nariz cuando reía, el que vigilaba con prismáticos a los chicos que se me acercaban, el que quería saberlo todo y husmeaba mis conversaciones camuflado bajo el agua.
Me dueles en tus risas y en tus bromas. Me dueles en esas disparatadas historias que contabas y que al final eran verdad. Me dueles en ese amor por Carmina, en cómo me lo explicabas, en ese arrugar el ceño si te discutía.
Tu gorra de plato en la entrega de despachos, el sable en las ceremonias, la Salve Marinera el día de mi santo. Me dueles tanto que no puedo recordarte con sosiego. ¡Estás tan lejos! Te has refugiado en ese lugar al que también fueron ellos, los que quisimos tanto. Te recuerdo en el sofá diciendo que el mejor padre era el nuestro, aunque ahora tus hijos dicen que no, que era el suyo. Qué lio, Luis, quizá todos los padres son los mejores. Quizá ahora ya lo entiendas todo, quizá ya no discutas. Te has marchado con un cigarro en la mano, una copa en los labios y lleno de historias para contar, como entonces, cuando mirábamos las ranas en el balcón del laboratorio mientras papá contaba leucocitos. Me has dejado los recuerdos de aquellas cartas que me contestabas cuando te escribía al marchaste a la Escuela, porque no quería que nos olvidaras. Me has dejado un poco más huérfana, un poco más sola, bastante más mayor. Son muchos los huecos, demasiado los recuerdos. Y ahora, tan triste, me consuelo con un ayer de música roquera, de historias de El Cano, de las sonrisas cómplices del portero de Madrid que lo sabía todo de nosotros gracias a la palabrería de la tata, a la que pedías que diese la vuelta al ruedo cuando la paella le había salido de cine, mientras los demás sacábamos el pañuelo para solicitar las dos orejas y el rabo. Me quedo con tus recuerdos taurinos y con una rosa que cogí de tu ramo cuando te llevaban lejos, cuando te marchaste en silencio, sin tu copa de vino, sin tus cigarros, sin tus hijos y nietos, pero, sobre todo, sin Mina.
Te has marchado a buscarlos a ellos, a los que ya se fueron. Ya tantos en el otro lado, ya cada día menos en este.
Adiós, mi guapo hermano marino. Adiós a todos aquellos recuerdos.