Se acerca la huelga general. ¿Los
motivos?
Garantizar el acceso a una vivienda digna y
adecuada, recuperar el poder adquisitivo de las personas trabajadoras mediante
el incremento del salario y del SMI, así cómo el aumento de las prestaciones en
relación con el aumento del coste de la vida y de la vivienda.
Dicen que es una huelga atípica. Lo dice el
secretario general de UGT, Pepe Álvarez. Y lo dice sin ponerse colorado, lo dice porque
no es contra el gobierno en funciones, sino contra la oposición que todavía no
saben lo que hará si logra el poder.
Fantástico, ¿nos dirán también por
qué no lo han logrado ni intentado en ocho años? Porque la huelga, repito, es contra la
oposición.
Por lo que ese tal Pepe de UGT,
le importa un comino que sean sus socios los culpables del país que tenemos. Él
se pone al frente de una manifestación contra sí mismo y se grita, se abuchea,
se hostiga y se reprueba. Él es así. No
importa el dineral que ese acto contra sí mismo y los suyos vaya a costar al
país.
Si tiene éxito ¿va a pedir la dimisión del
partido que lo apoya? ¿O arrojará las culpas por el aire cual ramo de novia a
la salida de la iglesia?
Ya ocurrió, lo recuerdo. Fue cuando
rodearon el congreso en contra del gobierno, miembros del propio gobierno. Fue
todo un alarde de ingeniería manipulatoria, sinvergonzonería, falta de rigor,
pero, sobre todo, de física cuántica, estilo. “El gato de Schrödinger”, por el que un gato
puede estar vivo y muerto a la vez.
Sí, tiene razón, la manifestación
es atípica, cuántica y cara,
Álvarez insiste que la huelga es
contra la oposición, concretamente la ultraderecha y la derecha extrema.
¿En serio?, ¿no hay nadie en todo
el país que ponga en duda los motivos de una huelga contra sí mismo y al
gobierno al que apoyan?






