Textos

martes, 24 de agosto de 2010

TARDE DE AGOSTO


Veinticuatro de agosto. Son las seis de la tarde. No refresca ni el mar. Mientras escribo escucho el motor de un yate, si me asomo a la terraza veo velas, veo sombrillas, veo patines y tumbonas. Y desde este piso veinticuatro, con el sol iluminando la playa, las olas, el mar, recuerdo la UVI, recuerdo el despertar en un lugar desconocido, en una jaula de cristal, en una pecera. No hay ventanas, el silencio es absoluto. Las luces del techo están encendidas las veinticuatro horas del día. Personas con bata verde entran y salen sin decirte ni una palabra, sin dirigirte una sonrisa amistosa. Duermo a ratos, intercalo momentos de consciencia e inconsciencia que me trasportan a la brisa de una tarde de agosto. Las constantes luces del techo me hacen recordar dónde me encuentro. No es que nadie hable, sí lo hacen, y hablan mucho, pero no me hablan a mí. Yo no importo, importa mi vía, mi gotero, mis constantes. Me siento como uno de los bolígrafos que guardo en el bote de mi despacho, como expedientes que abro o cierro. Mi cama es un cajón del archivador. Haz una fotocopia, escucho decir, y alguien se acerca para ver si todo anda bien, si la copia sale por los dos lados, si es buena la impresión, como mi gotero con su ritmo programado. Alguien cuenta lo que le pasó ayer al cruzar la calle, los bolígrafos no se alteran por la conversación, no son más que bolígrafos, y nosotros pacientes que necesitamos descansar, que no nos importa lo que les pasó a los que cruzaron la calle, que pedimos ser, que pedimos la sonrisa que se le niega a las cosas, la palabra de consuelo, o quizá tan solo un silencio respetuoso por nuestro dolor, por nuestra fragilidad.
Ya ha pasado todo. Estoy en la terraza de mi apartamento, hace mucho calor y escucho el motor de un yate, las risas de la gente en la playa. Y les deseo de corazón que tarden mucho, muchísimo, en convertirse en bolígrafos, y descansar en archivadores como meros expedientes, escuchando bajo una luz que nunca se apaga, las triviales conversaciones de personas vestidas de verde que no saben ni que existes.

1 comentario:

Regina dijo...

Un saludo!


Regina
32 AÑOS. Madrid - CUIDADO DE NIÑOS de meses a 10 años.
http://sebuscaseofrececanguroetc.blogspot.com/

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