Textos

sábado, 1 de noviembre de 2008

Los agelastas


Milan Kundera en su discurso sobre la novela. “La novela y Europa”, nos habla de un proverbio judío que dice: El hombre piensa y Dios ríe. Y añade que le complace pensar que el arte de la novela ha llegado al mundo como eco de la risa de Dios. Y la explicación que él encuentra, es que cuanto más piensa el hombre, más lejos está del pensamiento del otro. La verdad se le escapa.
Nos comenta en su discurso como Rabelais utilizó la palabra agelasta, de origen griego, y que quiere decir: el que no ríe, el que no tiene sentido del humor. Él detestaba a los agelastas. Les temía. Se quejaba de que los agelastas habían sido tan “atroces con él” que había estado a punto de dejar de escribir y para siempre. Como jamás han oído la risa de Dios, los agelastas están convencidos de que la verdad es clara, de que todos los seres humanos deben pensar lo mismo, y de que ellos son exactamente lo que creen ser. Pero es precisamente al perder la certidumbre de la verdad y el consentimiento unánime de los otros, cuando el hombre se convierte en individuo. La novela es el paraíso imaginario de los individuos. Es el territorio en el que nadie es poseedor de la verdad.
Y por último nos define lo que él llama la sabiduría de la novela. Todos los auténticos novelistas están a la escucha de esa sabiduría suprapersonal, lo cual explica que las grandes novelas sean siempre un poco más inteligentes que sus autores. Los novelistas que son más inteligentes que sus obras deben cambiar de oficio.

7 comentarios:

Alex von Arnim dijo...

bueno, yo creo que para escribir una buena novela lo primero es arrancarse la vanidad a tiras. Y luego, ya sí, te pones a escribir. Lo de reirse, pues no sé, cada uno de lo mnta como puede, no? ;-)
saluditos

Carmen dijo...

Alex, tienes razón. Lo de reirse es un poco de cada cual, pero los "pater" literarios lo llevan fatal. Si no, a santo de qué se fotografían para la portada de sus libros en posición de desentrañar el universo.

leo dijo...

Qué bueno, Kundera. Y tú por recordárnoslo...
(Me recuerda a Jorge de Burgos, del "Nombre de la rosa": mira la que lía por no querer reírse, ni que la gente se riera).
¿Es posible que de un padre tonto salga un hijo listo?
Cuántas cositas en un solo post, Carmen.
Besotessssssssssssssss

Alex von Arnim dijo...

Sí, Carmen; es verdad que algunos se lo tienen muy creído. Pero yo creo que no son de los mejores. Los buenos de verdad no se lo creen. Al menos yo lo veo así.
No sé, a mí me parece que si un escritor se cree que está por encima del universo es el momento en que ya no escribirá más que basura, y si ya tiene nombre la venderá muy bien, eso sí.
De todas formasn, te diré que yo escribo un poquito( sólo un poco, no te vayas a pensar) y cuando lo hago me suelo poner de muy mala hostia. No sé por qué. Así que tampoco me meteré mucho con los que no se ríen.
Por cierto, el muñecote que has colocado en el día tonto se puede comprar en algún sitio? Me encanta :-)
besos

Lispector dijo...

Carmen, leer una de las frases de tu post ha sido como una revelación : "Todos los auténticos novelistas están a la escucha de esa sabiduría suprapersonal, lo cual explica que las grandes novelas sean siempre un poco más inteligentes que sus autores". Creo que además de cierto es mágico, y por eso creo que todos los que escriben tienen algo de brujos, de magos,y lo que más me gusta es que el "show" no de hace con cuchilos ni cajas, sino con palabras. Un beso, maga.

Carmen dijo...

Leo, tu sonrisa y tu distancia son tan francas que apuesto por ti como novelista.
Alex, Es una buena señal que cuando escribas te pongas fatal, eso significa que duele, y si duele, estás tocando veta. Continua enfadandote.
(No sé dónde se vende el muñeco pero está guai ¿a que sí?)

Carmen dijo...

Daniela, qué ganas tenía de saber de ti. Pensaba que nos habías abandonado. Tu también eres una buena maga.
Besote