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martes, 19 de mayo de 2009

MIRADAS


No todos miramos en la misma dirección, y por eso nos cuesta tanto entendernos. Es como si al entrar en una habitación a oscuras, dirigiéramos la linterna a un pie o a una mano. Al final resulta que tú no has estado en la misma habitación que el otro. Vale, eso nos ocurre frecuentemente. Estamos acostumbrados. Pero hay algunas personas que parecen llevar un detector de trivialidades, y no se les escapa ni una. Se fijan en lo accesorio, en lo superfluo, en aquello que está de más, que no añade o quita nada. Pero ellos arriman el ascua a su sardina y te discuten, y te hacen quedar de pena, como si no te enteraras de nada. Cuesta tanto entenderse con ellos que cuando te los tropiezas tratas de salir corriendo. Saben como hacerte sentir mal. Por mucho que creas que los has detectado, siempre te sorprenderán con sus consideraciones sorprendentes. Hay que tener mucho cuidado con esa gente Mi compañera Juani, por ejemplo. Si comienzas a contarle que el martes a las tres de la madrugada te tuviste que ir a urgencias, no te preguntará qué es lo que te pasó, sino la edad del médico que te atendió, si era alto o bajo, si llevaba perilla o había perdido el pelo. Y si continuas contándole que te tienen que poner una válvula, te preguntará que si porcina o sintética. Y así hasta que reconozcas rendida, que no tienes ni puñetera idea de por qué fuiste a urgencias a las tres de la madrugada y que prometes no volver jamás.
Ella se aprende de memoria las fechas en que toman vacaciones los compañeros de desayuno, y luego te examina.
-Ay, Carmela, que no te enteras de nada. Te lo dije, Alfonso tomaba vacaciones del martes 17 al jueves 26 y Sonia del lunes 13 a...
Y yo bajo la cabeza y asiento, porque no me atrevo a decirle que me importa un pito cuando tomen las vacaciones Alfonso y Sonia, y que seguramente por eso se me habría olvidado. Y no se lo digo por no hacerle el feo a su memoria de elefante trastocado.
Cuesta un poco hablar con gente así, la verdad. Quizás es por eso por lo que se enfada tanto cuando me demuestra que no me he enterado del número de bolardos que hay frente a la catedral de Sevilla.
-Es que viajas como las maletas -me dice.
Y yo continúo asintiendo.

8 comentarios:

leo dijo...

Carmencita, es que profesionales en tocar las narices ha habido siempre. Y siempre habrá gente incapaz de superar su estrabismo y mirar, aunque sólo sea durante un breve instante, al sitio que les señalas. Y hasta aquí puedo leer, que estoy segura de que yo, como todos, también he sido así a veces.
De una cosa estoy convencida: tú no viajas nunca como las maletas. (Y eso tiene mucho peligro, que luego todo termina por salir en tus novelas).
Un beso enooooooooooooooorme. ¡¡Tengo ganas de verte!!

Carmen dijo...

Sí, Leo. Profesionales en tocar las narices hay mil. Pero no te preocupes por si sales en alguna de mis novelas.Siempre serás un personaje interesante.
Besos

Lispector dijo...

Lamentablemente me he encontrado muchísima gente así, sobre todo en el trabajo. Si les cuentas que en Caracas si sales a la calle puedes morir de un tiro en el acto, te preguntan por qué la "S" de Caracas la pronucias como la "Z" de zapato, y si en tu trabajo eres responsable, abnegado y lo haces bien, sólo se fijan en que tus zapatos son del chino o en que tus puntas del pelo tienen una que otra horquetilla. Menos mal que siempre amanece en Transilvania para tods.

Carmen dijo...

Sí, Daniela así es desgraciadamente.
Por cierto, te voy a mandar un Email porque quiero decirte algo. Supongo que seguirá siendo el mismo. Si no es así, dímelo ¿vale?
Un besazo

NIKE dijo...

hi carmen
la respuesta a ese tipo de personas es
"ah si si claro"
"como no"
"de hecho"
y alejarse lo más que se pueda yo siempre digo que aparte que a algnas personas les gusta y les encanta lo futil lo nimio lo intrascendente es a la vez prejuiciosa y se jacta de serlo una vez un hombre habia escalado el himalaya al regreso se alojó en una casita y a la hora de la comida y al contrale alguna de sus aventuras el interlocutor le dijo que debía de aprender a usar los cubiertos, imaginate
que poca no?
criticar a un poeta por no poner una acento o escuchar que alguien te cuenta que por fin su libro lo leeran varias personas y que te pregunten cuanto vas a ganar por ello.
ah bueno
las hay de todos no?
un abrazo

Carmen dijo...

Supongo, Nike, que no todos tenemos la misma estructura mental y es por eso por lo que a veces no nos entendemos. Pero de eso, a dejarte en evidencia, hay un trecho. Me pregunto por qué no vivirán felices en su intrascendencia y nos dejaran en paz.
Es tan descorazonador el acento que ve el lector al que le estás mostrando tu alma que, o dejas de escribir o pasas.
Un beso

Bea dijo...

Felicidades por la publicación de tu libro "Sujetos pasivos". He visto el video de Youtube. Me loocmpraré proque me gusta mucho, mucho, como escribes.

Carmen dijo...

Gracias, Bea. Sé que lo pasasteis de miedo en Albarracín. Me lo ha contado Elena Belmonte y he visto la foto que has colgado de Facebook.
Si en junio estais en Madrid dímelo. Me gustaría que vinierais a la presentación de mi nuevo libro. Todavía no está nada claro pero me lo va a presentar Elena, y se van a leer dos monólogos. Te recordaré, a ti y a tus estupendas clases de contar cuentos.
Un beso.