Textos

jueves, 16 de julio de 2009

TINTO DE VERANO


El caso es que como mañana por la tarde me voy de vacaciones, quería despedirme de mis amigos del blog. Seguramente no podré leer vuestras entradas porque en la playa no tengo Internet. Estoy intentando comprar un aparatito de esos que se enganchan al ordenata y te conectas, o alguna tarjeta de prepago. Me refiero a esas que pagas y luego si te he visto no me acuerdo, porque no logras conectarte jamás. Si lo consigo, escribiré y leeré. Y si no, me pondré como un conguito en la playa y haré jornada intesiva cuando regrese. Al igual que los abuelitos batallas, os contaré miles de cosas. Y hasta entonces, os deseo un estupendo verano, mucha lectura de la buena, y alguna lotería que otra de esas que permita vivir sin trabajar, y tumbarte a la bartola, y...

Un beso a todos en el día de mi santo.

Carmen

jueves, 9 de julio de 2009

QUE DISGUSTOS NOS DAN




Que estamos en crisis, se sabe. Que el estado y las autonomías necesitan recaudar, se huele. Pero que te multen hasta por parar en el arcén unos minutos para que tu hija vomite, me parece excesivo. Y es que ahora te pueden embargar directamente, sin explicaciones, sin una palabra más alta que otra. Según la ley de tráfico, te comunican la infracción directamente a través de edictos. Todo eso de las garantías y defensa del contribuyente, se ha convertido en pura filfa, minucias, pamplinas, oiga, que ya no saben ustedes cómo justificarse.
Si el cartero no tiene a bien entregarte la notificación porque ese día está perezoso y mohíno, ni te enteras de que te han multado. No puedes alegar, no puedes defenderte, ni siquiera pedir el expediente, nada de nada. Y es su palabra contra la tuya (me refiero a la del cartero. El mío rellena las citaciones en el bar, que lo he visto yo). El caso es que publican el nombre de los supuestos infractores “no localizados” ¿?, en una lista en la Dirección General de Tráfico, y si tú, por una de esas, no se te ocurre pasar por allí, pues la has liado, porque te embargan sin que se les mueva un pelo del bigote. Lo descubres el día que ves tu cuenta en números rojos. Y es entonces cuando te entra el tembleque y te rasgas las vestiduras, y clamas en el desierto. Pero no hay nada que hacer porque el dinero ya ha pasado a las arcas públicas, y aquí paz y después gloria.
Legalitas te lo está avisando desde hace tiempo. Que se haga usted socio, que nosotros nos pasamos por allí habitualmente, y le ponemos al corriente. Me parece un detalle por parte de Legalitas, no digo que no. Pero que me obliguen a pagar un seguro para no ser extorsionado, no es legal. O mejor dicho, legal sí, porque se ha aprobado por ley, pero te deja indefenso. Y una ley así, abusiva y contraria a la razón, es injusta.
Hoy, mientras venía por la carretera de Extremadura, he visto que se disparaba el flasch varias veces, estaba desbarrado. Los coches reducían la velocidad recelosos, y hemos estado a punto de una colisión múltiple.
Ha salido en la prensa: “Han multado un cura por exceso de alcohol en sangre ya que celebró cuatro misas”. Muchas me parecen, pero oye, es su oficio ¿no?
En fin, ahora comprendo porque anoche soñé con Gallardón. Me multaba por cruzar la castellana sin casco, me quitaba el carné de identidad, me hacía la prueba de alcoholemia, y se quedaba con mis puntos y con mi hacienda. Pero yo no podía hacer nada porque no era de Legalitas y me habían pillado por sorpresa.
Qué mal lo he pasado, en serio.

miércoles, 8 de julio de 2009

Días amarillos


Hay días amarillos, llenos de tristezas, que no se acaban nunca, que saben a presente, que lo abarcan todo, como si nunca fueran a marcharse, como si no existiera ya otra cosa.
Hay días en los que cada minuto, cada paso, cada mirada, cada cajera, cada semáforo, cada director de banco, cada ser con el que te tropiezas, se confabula contra ti.
Hay días que pueden con una, que te aplastan, que te contraen, que te reducen, que te marchitan, que saben a fiebre y calentura.
Hay días de lluvias internas.
Hay días que te apagan.
Hay días amarillos que al final pasan.