Textos

domingo, 24 de enero de 2010

RELACIONES HUMANAS


Acabo de terminar de leer una novela de Amélie Nothomb. La descubrí hace tiempo en “La Metafísica de los tubos”. Estas Navidades le pedí otra a Papá Noel. Y como el tío a veces va a su bola, no me la trajo y me la tuve que comprar. El caso es que como el deseo quedó grabado, el día de mi cumple me llegó otra. Por lo que en poco tiempo he leído tres. Me encanta descubrir autores que me gustan porque así sé dónde buscar. No soy de las que se leen tochos de quinientas páginas así porque sí. Ni de las que se fijan en los más vendidos. Ni en las recomendaciones de la librería. Si Belén Esteban es el icono nacional ¿por qué me va a importar a mí lo que lee la mayoría? Prefiero descubrir autores, husmear en las librerías, y arriesgarme. Primero leo la trama en la contraportada, luego leo el principio para ver el tono, y por último, la forma de contar. Amélie es concreta, va al grano, no quiere impresionar a nadie, tan solo contar su historia. Y como todos los escritores, tiene sus obsesiones. Esas obsesiones son las que le obligan a escribir. Quizás otros lectores lo vean de forma diferente. Cuando una obra sale del ordenador de su autor y la entrega a la editorial, la está abandonando a su suerte. Está arriesgando otros puntos de vista que quizá no tengan nada qué ver con lo que él quiso decir, porque están en la mente del lector y no en la suya. Por eso hablo de mi opinión, simplemente. Me parece que a Amélie le preocupan las relaciones humanas. Los papeles que cada uno interpreta en los encuentros, ya sean amorosos, filiales, laborales, o de amistad. No es en absoluto una escritora exhaustiva, no nos cuenta la forma que tiene de freír huevos la vecina del quinto, no se regodea en la llovizna pasajera de una tarde de primavera, ni se fija en la forma de andar de un escarabajo pelotero. Por eso me atrajo, y quizás también por eso no me defrauda. No imita a Carver, ni a Richard Ford. No habla como lo hacen los americanos, no sitúa su narración en parajes extraños para impresionar al lector. No tengo nada contra los exhaustivos, son muy valorados, pero agradezco a los que van al grano, sin más, los que no pretenden impresionarnos con su “florido prensil” sino contarnos una historia y dejarnos con miles de preguntas en la cabeza. En una ocasión escuché que un buen escritor es aquel que al terminar de leerlo ha dejado una nueva duda en tu cerebro, y un mal escritor es aquel que te la resuelve. Amélie es una buena escritora, analiza las relaciones humanas; verdugo y víctima, manipulación, entrega incondicional, jefa de grupo, líder de pacotilla. Las dos últimas novelas que he leído tratan de eso. “Antichrista” Trata de la amistad de dos adolescentes “no es más que un doloroso camino de manipulación, abusos y humillaciones en las que Christa es el verdugo y Blanche la víctima”. Cuántas relaciones humanas se establecen bajo estos espantosos parámetros. Estamos muy solos, es cierto. Necesitamos que los otros nos apoyen, nos valoren, por supuesto. ¿Pero a qué precio?

5 comentarios:

leo dijo...

Hola, guapa. Jo, no sabía que era tu cumpleaños, ¡¡¡felicidades con retraso!!! NO te creas que te vas a librar del tironcillo de orejas.
Llevo mucho tiempo queriendo leer a Nothomb. Gracias por el empujón.
Besotesssssssss.

Angel dijo...

Pues Felicidades! Ya te echaba de menos.
Yo a Nothomb, la verdad es que no la conozco de nada. Habrá que indagar ;-)
Y es verdad que merece a pena ratonear por las librerías descubriendo autores buenos. A ver si no, quién nos iba a descubrir a nosotros jaja!
Lástima es la cantidad de novelas que hay por ahí escondidas en cajones, mientras los escaparates se llenan de bobadas.
Besos

Carmen dijo...

Gracias, Leo. Lo de cumplir es un poco frustrante pero es mejor que no hacerlo, así que bienvenido sea.
Angel ¿Tú crees que alguien nos encontrará? Espero que sí
Besotes

Angel dijo...

querida Carmen,
pues no sé. Yo, la verdad, es que tras una breve estancia tumbado en una mesa, todavía aguanto, ahora de perfil, en algún Corte Inglés. Que conste que a ti te he visto mucho en Fuentetaja,por ejemplo :-)
En fin, que el que no nos vea, pues él se lo pierde.
Besito

Lispector dijo...

Qué casualidad! Sólo tengo un libro de Nothomb y es "Metafísica de los tubos", lo compré hace años sin saber quién era ella, como tú estuve curioseando en la librería leí su contraportada, su primera página y se vino conmigo a mi casa. No sé que pasó que no lo lei -supongo que se perdió un poco entre otros-, pero hoy lo rescato de mi estantería y estoy segura de que me gustará, vuelvo a leer la primera página y la contraportada y creo que me gusta más- si cabe-, que antaño. Un abrazote.