Textos

lunes, 25 de junio de 2012

VIAJE A LA ALSACIA (1 PARTE)






Tu viaje a la Alsacia en Ryanair comienza así, casi sin pensarlo.
“Nos podemos ir a la Alsacia por doce cincuenta euros ida y vuelta”, te dice tu amiga Maribel.
Entras en internet y compruebas que Maribel no te ha engañado, que tiene toda la razón, que por el precio de un bono bus con derecho a tren ligero, puedes conocer Estrasburgo, Colmar, Badén Badén, y hasta la Selva negra.
El primer escollo lo encuentras al intentar meterte en la página de Ryanair.
Son las tres de la tarde, Maribel te pide todos los nombres que figuran en tu DNI y la pagina se cuelga. Tu madre se pasó haciendo promesas a las santas. Ahora te llamas: Brígida, Eutimia, Remedios, de la Santísima Trinidad. Y como eso no estaba previsto, te suben el precio unos cuarenta euros por nombre y abuso de santoral.
Lo aceptas, se vuelve a colgar la página varias veces, y cada vez debes comenzar de nuevo. Son las siete de la tarde y todavía no has logrado meter tu nombre completo.
Te preguntan si quieres seguro de accidente, y como te llamas “de la Santísima Trinidad” que tu madre te lo puso porque los que se llaman así no mueren en accidente, hecho constatadísimo, decides “pasar” de seguro. No encuentras la forma de “pasar” y lo dejas. Dices que bueno, que con seguro.
Pero aún así, la pagina se vuelve a colgar.
Diez cuarenta y cinco, la tarifa ha subido casi tanto como la prima de riesgo y con la misma lógica aplastante de esta.
Once quince, te preguntan que si piensas facturar alguna maleta y como eso sube el precio una barbaridad y estás empeñada en irte en tren ligero y con bocadillo de chorizo a la Alsacia, buscas la forma de decir que no estás interesada, y que ya te apañaras tú con el equipaje de mano. Es entonces cuando se abre la página de un tal Eulogio Zapatero que te ofrece una maleta de cabina por el módico precio de doce cincuenta euros. Aceptas y se vuelve a bloquear. La maleta que sale en pantalla sin bloqueos cuesta ciento cincuenta euros, IVA aparte, si la quieres con factura.
Doce en punto, la página se ha cerrado y debes empezar de nuevo; “Brigida Eutimia, Remedios de la Santísima Trinidad”. Cuando logras volver a meter los datos, la tarifa ha subido de nuevo y cuesta ochocientos cincuenta euros, a no ser que estés dispuesta a viajar a las tres y cuarto de la madrugada del sábado y regresar a las diez y veinticinco de la mañana siguiente.
El problema es que ya se te ha metido en el cuerpo la perra por la Alsacia y tragas con lo que te echan.
En el aeropuerto se quedan con tus pinturas, tu colonia, tu bote de champú y las pinzas de depilar. Te confiscan la maleta de Eulogio Zapatero porque al tener las asas erectas por un defecto de fabrica, supera la medida reglamentaria. Te cobran un billete más por poner en el asiento de al lado, un fular que habías subido al avión atado a tu cuello por si te entraba el frío
Y por fin llegas a la Alsacia sin fular, sin maletas Eulogio Zapatero y sin tiempo para conocer más que el aeropuerto porque el coche que habías alquilado cuesta cuatrocientos euros más de lo pactado ya que necesita cuatro ruedas a cien euros cada una, y… “Eso va aparte, señora”.
Para no perder tiempo compras en las tiendas del aeropuerto un gorro de Vikingo porque le habías prometido un recuerdo a tu sobrino, y ya no tienes muy claro si estás en Suecia, la Alsacia, o Boadilla del monte. Pero lo peor es que has olvidado que te obligarán a llevarlo puesto todo el trayecto de regreso bajo amenaza de pasarte a business class con el consiguiente desembolso adicional por cuernos de más de cinco centímetros de espesor.
Aunque lo más importante es que ya habrás llegado a la Alsacia.

jueves, 7 de junio de 2012

LA VENGANZA DE RAMÓN



imagen: Rafal Olbinski


Ramón recibió una carta en la que le comunicaban que de no activar su cuenta de Google se la cerrarían. Entre los datos solicitados estaban las contraseñas de sus cuentas de correo electrónico y algunas nimiedades más.
Ramón cumplimentó el cuestionario.
Al día siguiente sus contactos recibieron una carta suya solicitando ayuda desde Costa de Marfil. Se encontraba en una situación desesperada por lo que le urgían tres mil euros para poder salir del país, que ya lo devolvería a la vuelta y que la cuenta a la que debían enviar el dinero era la ----.
Luego agradecía fervientemente la ayuda.

El timador, un chapucero recalcitrante, había llenado la carta de faltas de ortografía, sintácticas y de todo genero, además de enviarle una misiva a su mujer una hora después de haberlo dejado desayunando Frottis de Kellog en la cocina de su casa. El problema fue que habían bloqueado todas sus cuentas de correo, el cual sufrió mucho, no solo por verse timado de esa forma tan tonta, sino por comprobar que ni uno solo de sus amigos había movido un dedo para sacarlo de Costa de Marfil
Rompió sus amistades e intentó cancelar su conexión a Internet, pero su servidor le recordó que tenía un contrato de permanencia y si lo cancelaba le iban a cobrar “una pasta” más IVA.
Una hora más tarde recibió una llamada de Boda Click donde había comprado un regalo para la boda de la del 2º derecha, en la que le comunicaban que disponían de sus datos y que iban utilizarlos como Dios les diera a entender, por lo que si no estaba de acuerdo, lo dijera por correo certificado y a ser posible con pólizas de las de antes.
Ramón llamó a la oficina de protección de datos y le dijeron que eso era así. “El que tiene que molestarse para que no le molesten es usted.”
Hora y media después y todavía con el sofoco de Costa de Marfil y Boda Click, le llamaron de Browser, ya que había sido premiado con una ”Tablet” último modelo, pero que para recogerla debía dar su número de móvil.
Ahora le llaman persistentemente, y aunque no lo coja, lo conectan a Internet y le cobran cada llamada.
En su compañía le han informado de que eso ha debido ser por haber dado el número de teléfono, y que si quiere darse de baja, debe pagar otra vez.
Ha comprobado su factura del mes y efectivamente este mes viene cargadita de Browser and Browser.
Le llaman de diferentes servidores a horas intempestivas para ofrecerle tarifas, recibe invitaciones de amigos para conectarse aquí o allá, le escriben de su banco de toda la vida para que les cuente cual es su santo y seña.
Ramón se ha encerrado en el cuarto de baño y no se atreve ni a tirar de la cadena por si se queda conectado a Uruguay vía bote sifónico.
Su mujer le ha pasado por debajo de la puerta los teléfonos de la oficina de protección de datos, de defensa al consumidor y demás zarandajas
“Llama, hombre, le dice. Ellos te defenderán”.
Pero Ramón no ha soportado la tensión, ha roto en mil pedazos los números de teléfono de los organismos protectores y ha salido con escobilla al ristre dispuesto a agredir a todo el que se cruce en su camino.

sábado, 2 de junio de 2012

LA FERIA DEL LIBRO LE DESEA FELICES PASCUAS






Vuelve la feria del libro de Madrid, vuelve el olor a papel, a cartulina, a pinturas para los niños, a visitantes y a escritores.
Se llena el paseo de coches del Retiro.
En las casetas, apostados tras los mostradores, los escritores firman ejemplares de sus libros; unos soportando el calor y la soledad, otros, la cola para recibir su libro dedicado. Son las seis de la tarde y el sol cae a plomo sobre las casetas. Me han convocado a eventos en facebook“ Amigo, firmo en la caseta nº…” Recuerdo aquellas tarjetas de Navidad que te entregaba el portero, el cartero o el afilador para que les dieras el aguinaldo. “El cartero de su calle le felicita las pascuas” Mi tío se hizo otras para devolvérselas “El vecino del quinto izquierda se las felicita también” Entonces mi tío me pareció un cutre. Ahora, después de tantos años, me parece un hombre cabal.
Convoco a mis conocidos, a algunos de los que me han convocado a mí. No soporto el marketing, solo quiero escribir. Pero Luis insiste que no hay más remedio. Dice que hay escritoras que hasta se desnudan para hacerse publicidad. Está bien, entro en Facebook: “La vecina del quinto izquierda también firma en la caseta nº…” Algunos ni se enteran, otros hasta me rechazan. No entiendo el motivo pero publicar tiene eso, que das armas a tus enemigos para que te rechacen en Facebook, como si te dispararán a bocajarro sin tener que ir a la cárcel.
Comienzo la primera tarde visitando casetas de amigos y comprando libros, más que todo por solidaridad. Menos mal que mi firma está programada para el segundo día. Mi ingenuidad termina pronto porque no se acerca ninguno de los que me han convocado y a los que convoqué, no me acercaré a ninguno. Recuerdo aquella canción que se titulaba “Soy bellísimo” Mírame, pero no te miro.
Tan solo Bea y yo nos intercambiamos libros y dedicatorias. Que tengas mucha suerte, Bea.
Desando el camino, el polen está por todas partes y se suceden los estornudos. A lo lejos escucho la retahíla de escritores que van a firmar, las colas empiezan a dar la vuelta a las casetas, “María Dueñas firmará ejemplares en la caseta nº…, Almudena Grandes firmará ejemplares en la caseta nº…” Veo a Medardo Fraile en la caseta de Huerga y Fierro, está solo, aguantando el calor y la dignidad. “Ay, Medardo, si te desnudaras”. Me arrepiento de mis pensamientos, no necesita colas, es más, su calidad y categoría se pone de relieve por estar tan solo, aguantando el calor.
Me siento mejor y voy en busca de un buen libro, sin firma, con descuento del cinco por ciento, con IVA incluido. Luego me tomo una horchata muy fría en la terraza de un bar cercano al Retiro. El sol continua en lo alto, se cuela por entre las ramas de un árbol y me da en la falda. Detrás de las gafas de sol observo el marketing y se me atraganta la horchata.
Volveré otro día ¿por qué no?, la sola presencia de libros y de autores como Medardo me reconforta.
“La feria del libro le desea felices pascuas”