Textos

miércoles, 16 de enero de 2013

LA INVASIÓN DE LOS GPS








He leído que una mujer belga de 67 años fue atacada por un GPS que la obligó a conducir 1450 Km en contra de su voluntad ya que ella solo quería recorrer 32.  
Sofocada y como perdida  había declarado a la policía cuando la rescató del infernal dispositivo, que ella veía letreros en francés y alemán, que pasó por Colonia, por Fráncfort y otras ciudades europeas. “Yo apreté el acelerador y continué mi marcha” , les contó.
Toma, claro. Yo hago lo mismo, en cuanto veo un GPS acelero como en una película de  malos.
Nadie da crédito a su historia pero yo la creo, señor juez. Creo que el culpable ha sido el GPS, porque lo conozco, porque a mí  ya no me engaña. Ese elemento perverso, ese aparatito diabólico  ha sido creado para dominar a la espacie humana, para doblegarla a los intereses de seres sin escrúpulos venidos de otro planeta. Si no, a qué santo esa obsesión de que te arrojes por un acantilado “siga recto”, te dice con una voz de buscona que no se la salta un galgo.
  Oiga, que lo he oído yo con estas orejitas. Y además de pronto habla en alemán como si fuera la prima de riesgo en persona. Y si no haces lo que te dice se pone de los nervios, y te hace recalcular una y otra vez aunque tengas delante el mismísimo Cañón del Colorado. “He dicho que siga recto.” Porque yo se lo noto en la voz. Va perdiendo la paciencia progresivamente si no sigues sus instrucciones.
Soy testigo. Me obliga a cruzar campos de maíz, me impulsa a atropellar ancianitas indefensas,  a dar cincuenta vueltas a una rotonda para que pierda el equilibrio y la cabeza. Me insinúa con voz melosa que atraviese una carretera en obras o que pase por debajo las ruedas de un tractor, que ya verá usted lo pronto que llega a su destino.
Es que ya es hora de que alguien cuenta la verdad sobre los GPS, que los desenmascare.
Son asesinos en serie contratados para acabar con la raza humana para permitir una invasión masiva en cuanto nos tengan a todos agilipollados dando vueltas sin fin a una rotonda.
Ese es su plan, ese es nuestro destino,  y a mí que no me engañen.

2 comentarios:

Ángel dijo...

muy divertido, Carmen.
La noticia es de traca. No entiendo cómo pueden publicar estas cosas en serio.
La verdad es que yo no tengo GPS, necesito alienarme ya!! Quiero un GPS que me lleve a la cloaca más próxima y chapotear allí tranquilo!!
PD: ayer vi en la biblioteca del Centro Cultural Tomás y Valiente de Fuenlabrada un ejemplar recién llegado de tu Bajo Cuerda. Pa que veas que en el sur tb te leen.

carmen dijo...

Ángel ¿para que quieres chapotear en una cloaca?Te veo un poco depre. Los GPS no podrán contra nosotros, y menos ahora que parece que baja la prima.
Qué alegría que me llevan al sur. Lo de que me lean ya es otra cosa. Yo también me pongo depre de vez en cuando.