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lunes, 26 de julio de 2010

MULTAS




Vendí el coche en abril y ya me han puesto dos multas por aparcar sin distintivo de la hora, ambas en junio, en días sucesivos. Reiterativa que es la compradora. Eso no debería importar, pero importa, porque si no protesto a la que embargan la cuenta es a mí. Me lo ha explicado el de la ventanilla K. Aunque en tráfico ya deberían saber que he vendido el coche, porque he realizado todos los trámites oportunos, no lo saben. Ellos son así. Me envían la multa a mí porque están hechos a mi nombre y a mi dirección.
Aprovecho que estoy de baja, porque el horario es solo de 9 a 13, para desplazarme a la calle Albarracín, 33 con todos los recursos preparados; las fotocopias de la venta, el permiso de circulación, los impresos que puedes bajarte de Internet, y los que yo buenamente he preparado por si acaso. Cuando llego a la Subdirección General de Gestión de Multas de Tráfico, me encuentro con un montón de colas. Todas a reventar. Pregunto, nadie me da razón. Saque número, me dice un hombre bajito y con mala idea.
Se puede sacar número de la A a la Z. Pero nadie te explica o no puede explicarte, cual es la correspondiente a tu caso. Si quieres saberlo debes pedir número para la L que es “Información general”, y cuya cola da la vuelta al recinto. Una vez informada convenientemente de tu letra, tienes que sacar número otra vez y volver a empezar. Si no tienes impreso porque no sabías que se podía bajar de Internet, lo tienes que comprar en la cola G, rellenarlo, y volver a sacar número para la cola pertinente.
Algunos sufridores para no perder la mañana habían decidido sacar número de todas las letras y, claro, se mantenían en un sin vivir por si les tocaba en dos ventanillas a la vez y no daban con la verdadera. El estrés se palpaba en el ambiente. A ver, que otra cosa se puede hacer, me explica una mujer con bastón que no encuentra silla para la espera.
La suerte está de mi parte. La cola de los que vendieron el coche y sin embargo los continúan multando es la K, la mía. No me lo creo. Ha sido pura potra pero aún así he tardado tres cuartos de hora en que tocara mi número, nada en comparación con los que han tenido antes que pedir información.
¿Por qué me envían las multas a mí?, le pregunto ingenua al que me atiende. Pues será por que no saben que lo ha vendido o porque todavía no nos han mandado información los de tráfico. ¿Y si la compradora se dedica a aparcar dónde Dios le de a entender? Pues tendrá que volver a recurrir para que no le embarguen la cuenta. ¿A mí? Sí, a usted. ¿Y cómo puedo yo arreglar esto? Pues llame a la compradora y convénzala de que aparque bien.
Se me ponen los pelos de punta. O eso o cojo número para todas las colas y echo el verano a perros. .
A ver que le contestan, ha dicho al despedirse el de la ventanilla. Y usted que lo vea, le he contestado.

Ah, también se puede llamar por teléfono pero les da mucha risa porque nadie lo coge.

3 comentarios:

Juan C. dijo...

Si es que esto aun parece la España de Larra...

Ángel dijo...

hola Carmen,

sí, he oido muchas historias de terror de Tráfico. Pero es que las vengo oyendo desde que llevaba chupete. En fin, tú no te alteres. Tómatelo con es humor tan chulo que tienes ;-)
besos
ángel

Carmen dijo...

Juan C, tienes razón, yo creo que jamás dejará de serlo.
Ángel, creo que no voy a tener otro remedio.
¿Nacerá algún día alguien nacido de mujer dispuesto a tomar medidas eficientes?