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viernes, 9 de julio de 2010

VEINTINUEVE DE JUNIO



Imagen: Margarita Diaz Leal

Dejar la mañana traspasada. Saber que ese día, el veintinueve de junio, no lo vas a vivir, que será tu día de sueño. Un sueño largo y frío del que quizá no despiertes.
Saber que te vas, ¿pero a dónde? Darte cuenta de lo poco que importaba eso, y aquello, y lo de más allá. Mirar el sol y verlo extraño, helado, intemporal. Los pasillos atestados de gente que no conoces, que nunca conocerás. Qué más da que vayan de un lado a otro. Lo único trascendente es que tú llevas un gorro verde, y un historial encima de tu cuerpo. Que un camillero te trasporta. Saber que te has equivocado en todo. O quizá en más cosas de las que pensabas. Mirar a los ojos de los que se cruzan en tu camino y no encontrar nada. Ojos frío como el sol del veintinueve de junio, el que un momento antes has visto por la ventana de tu habitación, antes de que vinieran a recogerte, antes de todo. Saber que siempre estarás porque lo único que se puede diluir es tu forma, tu estructura, pero nunca tu energía. ¿Volarás? te preguntas.
Madrid está atascado. Hay huelga de metro. Pero no importa lo que vaya a ocurrir, ocurrirá y será lo que tenga que ser.
De pronto tienes tanto frío que crees que te han congelado.
A lo lejos observas una noria. Estas en una feria, pides algo para cubrirte, echan sobre ti una manta y lo agradeces. Alguien te quita una sonda de la cara y sonríes. Alguien moja tus labios con una gasa.
Todo ha salido bien, escuchas que alguien dice. Entonces recuerdas; los ojos vacíos, el sol que no calienta, la mañana traspasada, el día veintinueve. Enfermeras merodeando, los brazos conectados a un gotero. Sigues muerta de frío, de sed, de miedo, pero no te has diluido. Han pasado diez horas pero has regresado con tu estructura, tu forma, sin volar. Tienes otra oportunidad, aunque... No te acuerdas en qué te habías equivocado, qué era lo que querías cambiar, qué era exactamente lo que no importaba. Debes recordarlo pero no puedes. Empezar de nuevo, sí pero cómo. ¡Qué cansancio, qué sed, qué miedo! El sueño te desorienta. Ganó España, escuchas decir a un enfermero del nuevo turno. Ya debe ser treinta de junio.

5 comentarios:

Angel Corgo dijo...

muy bueno, Carmen.
Hay que ver lo que estimulan las experiencias con el más allá; sólo verlo de perfil y ya nos pone nerviosos.
Me alegro de que todo vaya bien :-)
besos
ángel

Juan C. dijo...

Cuántas veces nos proponemos renacer, empezar de cero, ¿verdad?... y luego con qué normalidad empezamos todo pero a partir de lo mismo.
Me ha gustado mucho tu página, cómo escribes.

leo dijo...

Te he leído con los pelos de punta. Tus palabras son poesía.
Yo no tengo ni idea, pero te leo y pienso que no es posible que te hayas equivocado tanto.
Un abrazo fuerte, amiga.

Carmen dijo...

Gracias, Angel, me voy recuperando pero a poquitos. Tengo unas ganas enormes de irme de vacaciones para olvidarlo todo Aunque creo que eso no va a ser posible. Nada se olvida.
Juan Carlos, gracias por pasarte por mi blog. Me encantan las visitas, y me gusta devolverlas, como los antiguos, con pastas y chocolate. Un abrazo
Leo, espero haberme equivocado solo un poquito, pero no repetir. Merece tanto la pena el presente que no me quiero perder ni un solo día, ni un solo jodido día.
Un abrazo muy fuerte por el Vips, por las tardes, por las risas, y por el palillo en la oreja del pintor peludo.

leo dijo...

Me muero de risa sola cada vez que me acuerdo del palillo en la oreja...