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miércoles, 18 de mayo de 2011

¡INDIGNAOS!








Se necesita ser de otra pasta, ser “político”, para sacar tajada de los indignados.
Lo han dicho por activa y por pasiva, que no somos políticos, que no defendemos a ningún partido ni a ninguna opción. Pues ellos, con su sólida piel ignífuga, continúan erre que erre.
Hoy sale en el periódico la foto de Tomás Gómez bajo un cartel de los indignados que habla de los casi cinco millones de parados, mientras anuncia con una sonrisa bobalicona “un abono mensual de taxi”. Y lo dice sin cortarse un pelo, con todo el morro. Y es que estos políticos no bajan a la arena ni para coger votos. Su limbo es tan irreal, que todavía se atreven a hablar de taxis a un colectivo que ha perdido hasta su casa, que ve limitados sus logros sociales a marchas agigantadas, que ha perdido nivel adquisitivo o salario, pequeños empresarios que no encuentran apoyo en los bancos para salir de su agobiante situación. Gente en definitiva que se encuentra asfixiada.
Rajoy habla de que no se puede maltratar a la clase política. Supongo que él llama maltratar a controlar los sueldos desmesurados, las prebendas al dejar el cargo, la falta de interés por su escaño. La clase política no ha consentido bajarse los salarios ni viendo la necesidad que impera entre la población.
Bueno, pues aún así, creen que el movimiento de indignados es por ellos, está con ellos, y los jalean. Ven a todo ese gentío en la puerta del sol y se relamen del gusto imaginando votos y más votos para sus bolsillos.
“Dicen lo mismo que nosotros”, gritan. “Os entendemos, muchachos”, vociferan en sus mítines de mentiras.
Los indignados hablan de control de absentismo en las sesiones parlamentarias, hablan de supresión de privilegios en el pago de impuestos, hablan de la equiparación de salarios de los representantes electos al salario medio español, hablan de publicación del patrimonio propio antes de aceptar el cargo. Piden una nueva ley electoral que acabe con el bipartidismo y la falta de libertad del ciudadano a la hora de votar. Y sin embargo ellos todavía creen que los indignados hablan por su boca, dicen lo mismo que ellos, creen en sus programas de pacotilla.
Y es que están en las nubes. Ese es el problema.
Los indignados piden que las viviendas en stock que hay en el mercado se coloquen en régimen de alquiler protegido. Piden ayudas para alquiler a gente con bajo nivel adquisitivo. Dación en pago de las viviendas para cancelar las hipotecas. Piden que se prohíba el rescate a una banca incapaz de asumir el riesgo que implica prestar su ayuda a una economía que se hunda. Piden regulación de sanciones para movimientos especulativos Y sin embargo seguro que los banqueros también sacaran tajada de tanta indignación.
Los indignados piden la independencia de la justicia respecto de la política, y para asentar las bases de tal petición, se nos apunta el juez Garzón como abanderado de libertad e independencia. Sin recordar sus cacerías ministeriales. Es para morirse.
Se necesita ser muy ingenuo para pensar que este movimiento no lo van a aprovechar los políticos, los banqueros. En definitiva, los que mueven los resortes del poder y de la ignominia. Lo sé. Desde Espartaco, el esclavo, hasta nuestros días, siempre ha habido tíos vivos que se han aprovechado de los movimientos de indignación.
Resulta, sin embargo, esperanzador ver a tanto joven indignado.
Gracias Hessel por tu libro, por haberme hecho concebir esperanzas durante cinco minutos.

4 comentarios:

Sir John More dijo...

Una de las cosas más interesantes de este movimiento es que está obligando a todos estos listos cretinos a retratarse. Muy bien dicho, Carmen.

Ángel dijo...

Hola Carmen,
pues sí, ya se sabe que los políticos están en su mundo y lo demás les da igual.
Las reacciones de algunos son de lo más risible.
No obstante, a mí me huele muy mal que este tipo de manifestaciones tengan lugar 5 minutos antes de unas elecciones que va a ganar la derecha y aún me gusta menos ver a gente como Willy Toledo dando vueltas por allí.
Vamos, que no me creo nada, o casi nada.
Si levantan la tienda y la llevan a la puerta del Parlamento tras las elecciones y no se mueven de allí entonces me lo empezaré a creer y a pedir sitio junto a ellos. De paso podrían hacer otra en la puerta del TC, no estaría nada mal.
En fin, y la crisis sin tocar fondo, a pesar de las motos que nos quieren vender...
besitos

leo dijo...

Me gustaría poder confiar en la "verdad" de este movimiento, que de veras fuera, al fin, la reacción de los jóvenes ante un sistema político que está demostrando que necesita reformas profundas. Que de esto saliera un liderazgo efectivo que propusiera acciones y las llevara a cabo. Entonces quizá los no tan jóvenes, los desconfiados, aunque igualmente indignados, bajaríamos la guardia y nos podríamos unir a ellos sin reticencia; como dice Ángel, si después del 22.M acamparan frente al Parlamento y se viera la auténtica proyección de todo esto.
Entretanto, y como también comenta Ángel, la cercanía de las elecciones (y de Willy Toledo, ¡qué gran personaje! juas) huele mal. Fatal.

Carmen dijo...

Gracias, Sir, me alegro de que alguien lo vea como yo.
Ángel y Leo. No se si soy muy ingenua, a la larga se verá, pero creo que el lugar de reunión es anecdótico, el centro de una ciudad, igual que en Valencia o Barcelona. Pienso que a la derecha enseguida se le hacen los dedos huespedes y se autoinmmola sin necesidad. Lo de willy era de esperar, ese se apunta a un bombardeo. Y más que se van a apuntar, ya lo veréis. Pero realmente es un boicot o una justa indignación?
Es cierto que un banquero no se va a indignar, pero la justa indignación no tiene color.