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sábado, 14 de mayo de 2011

YO NO LLORÉ CUANDO MURIÓ MICHAEL JACKSON.









No digo que no lo sintiera, pero no lloré. Y es que me he dado cuenta de que no tengo capacidad de admiración, y eso en determinadas circunstancias resulta peligroso. Seguramente me falta el engranaje cerebral del éxtasis, la fascinación sin medida ni clemencia, el enajenamiento, la entrega sin condiciones a otro ser humano.
Lo he notado desde siempre, pero ahora me preocupa. Desde que vi un programa en la tele en el que decían que la normalidad está en la mayoría, me siento rara, algo así como un perro verde. Ahora trato de pasar desapercibida y babeo un poquito por este o aquel cantante, más que nada, para que no se note mi inapetencia.
Jamás he bebido los vientos por un político, nunca he llorado de emoción ante la sede o casa del cantante, escritor, pintor, músico o científico. Aunque eso no signifique que no admire su don, me compre sus libros, sus CDes, visite sus obras, o me embobe estudiando sus teorías. Eso es otra cosa. Pero de eso a seguirle como si fuera un Dios, o comprar una prenda suya y manosearla como una reliquia, va un mundo.
Y sin embargo me gustan las personas a rabiar, me encanta observarlas, descubrir sus contradicciones, sus miserias y sus grandezas. Reconozco cualidades hasta en mis enemigos.
De pequeña mi ilusión era ser confesor solo para comprender más a los otros, saber los resortes que los hacen ser de esta u otra manera, reaccionar así o asá. Saber por qué a esa le gusta emperifollarse tanto, y esa otra es tan sosaina. Por qué aquel en la calle aparenta esto, y dentro de casa, lo otro.
En el colegio me cambiaban de pupitre continuamente para que no hablara, pero era imposible porque cualquier compañera despertaba mi curiosidad.
Con esto quiero decir que el ser humano me gusta y me intriga, pero no lo admiro sin condiciones. Me gusta las cualidades de algunas personas, pero eso no tiene nada que ver con mi embeleso rotundo.
Dicen que mis personajes literarios son extremos, surrealistas. Seguramente será cierto, pues es así como yo veo al hombre; extremo y tierno. Las personas son para mí interesantes en su cotidianeidad, en su discurrir diario, en su grandeza y miseria, pero jamás superiores en su totalidad.
Por eso no admiro a lo grande, sino a lo pequeño, a lo de todos los días a esa persona que parece como todas pero que no lo es. Nunca lo es.
“Ha pasado un autobús lleno de luces de colores que se encendían y se apagaban, y he pensado: Mira, ahí van los personajes de Carmen” me dijo un día un amigo escritor.
Quizá sea cierto, quizá mis personajes esté llenos de luces que se encienden y se apagan; histriónicos, tiernos, perdidos, un poco vanidoso, o cobardes, o generosos. Divertidos. Pero jamás seres impecables, jamás ídolos en su totalidad.
Yo no lloré cuando murió Michael Jackson, pero es porque no lo conocía personalmente, que si se llega a haber sentado en el pupitre de al lado...

7 comentarios:

Sir John More dijo...

No sé, no sé... ¿Todo el mundo interesante? No sé, no sé... Saludos afectuosos.

leo dijo...

Yo también creo que todo el mundo guarda una historia que contar, aunque algunos no llegan nunca a descubrirlo. Estos son los más interesantes.
:-))

Sir John More dijo...

¿También Mourinho? ¿Y los políticos de éxito? ¿Y los banqueros? ¿Incluso Sabina? No, no puede ser, a no ser que os encante la zoología...

Ángel dijo...

la verdad es que yo tampoco lloré. Y mira que soy llorón. Supongo que porque me ofrecía muchas dudas como persona, no sé.
La verdad es que yo a mis personajes me los imagino subidos a un carro tirado por un burro. Tan ricamente. Eso sí, todos cara de velocidad, alucinando a su manera.
Así que eras la verdulera de la clase. Jaja!, yo era el empollón.
Por cierto, mírate lo de Hoyos que seguro que te gusta!
besos

Carmen dijo...

Sir, si alguna vez la compañera de trabajo más opusiana que existe, más retorcida, y menos de fiar, te cuenta, como el que no quiere la cosa, que a las tres de la madrugada ve pelis porno para vengarse de su marido (que no se entera) ¿pensarías que tras los adoquines hay algo? Yo no digo que todos sean interesantes, esta era mala, mala. Pero curioso ¿no?
Ya lo ves, la zoología tiene su interés.

Carmen dijo...

Angel, lo de la verdulera suena fatal. Pero es cierto, me encantaba conocer gente, muchísimo más que las glaciaciones y los conjuntos.
He comprado "Hoyos" y la he empezado. Pero compromisos de última hora me han obligado a posponerla. La pienso leer.
Te diré algo.

Carmen dijo...

Leo, qué bien que me comprendas. Hay otros mundos ¿a qué sí? Y además, raros, raros.