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viernes, 20 de febrero de 2015

LA HAMBURGUESA INCORRUPTA

Acabo de leer que una hamburguesa lleva catorce años sin cambiar de aspecto.
Por fin está a punto de descubrirse el secreto de la eterna juventud sin que nadie se haya dado ni cuenta. Y ya puestos, el fin de la calvicie, cataratas, vista cansada,  patas de gallo, sonotone, qué sé yo. Y ha sido por pura chiripa, como todos los descubrimientos que han hecho evolucionar a la humanidad.  Por un… “¿Peter que ha sido de la hamburguesa del McDonal´s?”  “Yo qué sé, Sally. Ya ni me acuerdo.” Y es que un americano un poco dejado, allá por el año 1999, olvidó en el bolsillo de su chaqueta una hamburguesa que acababa de comprar. La dejó en el maletero del coche, y como no debía ser un hombre de grandes protocolos, no se volvió a poner chaqueta hasta pasados los años. Algún evento inesperado le obligó a descubrir en el bolsillo de la misma una prominencia: su hamburguesa yacía tan incorrupta como la factura de la tienda y las patatas fritas que la acompañaban.
Y es que es así como ocurren los grades descubrimientos. La humanidad avanza a golpe de desidia, azar,  potra y abandono.
Fleming, al fin y al cabo, descubrió la penicilina porque se dejó placas en las que trabajaba con bacterias (estafilococos dorados) sin lavar y se fue de vacaciones. Al regresar descubrió que las placas de experimento estaban hechas una pena, y mientras tiraba una a una a la basura, debió llamarle alguien y olvidó desprenderse de la última, la cual quedó abandonada en un rincón del laboratorio venga a florecerse  y a llenarse de hongos y de porquería.  Hasta que un día  la descubrió, la miró de refilón, luego de forma más concienzuda y por último en el microscopio, descubriendo que alrededor de los hongos no había ni una bacteria. Todas muertas. Y ese simple hallazgo cambió a la humanidad, porque de ahí a descubrir la penicilina y los antibióticos no hubo más que trabajo y estudio. Un perfeccionamiento científico de alto nivel.
Por eso digo  que si una placa abandonada salvó a la humanidad de morir por infecciones bacterianas, ¿por qué una hamburguesa dejada al azar en el bolsillo de la  chaqueta de un americano, no puede salvar a la humanidad de envejecer y ponerse hecha un asco?
A partir de ahí ya es cuestión de que un científico concienzudo tome cartas en el asunto y trabaje los transgénicos con denodado interés para conseguir dejarnos a todos como una cheeseburger con patatas de la mejor calidad.
Solo podemos concluir que la falta de higiene (en algunos casos) es provechosa  para desentrañar los misterios de la naturaleza y la evolución de la especie.  
Por ahora el descubrimiento se desaprovecha con tonterías, como el de la fotógrafa Sally Davies, que ha decidido fotografiar la hamburguesa día a día. Una auténtica perdida de tiempo, porque si analizara los ingredientes que McDonal´s pone y se lo currará como es debido, algún día nos podríamos conservar como en el momento de nuestra vida que más nos gustásemos. Solo sería cuestión de embadurnarnos de transgénicos y alguna cosilla más que científicamente se descubriera.  
Qué miedo da llegar tarde a tanto descubrimiento, porque a mí mañana me operan de cataratas, ché.

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