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viernes, 17 de mayo de 2013

LAS BOSNIAS Y SUS 330 DELITOS









Desde que a las bosnias las han hecho aforadas, mi desasosiego ha alcanzado niveles peligrosos. Hasta la fecha me costaba dormir porque cuando menos lo esperaba se me aparecían en sueños, rodeaban mi cama, y a cámara rápida, muy pegaditas como salen en la tele, se llevaban el despertador, la almohada, las zapatillas y el último best seller  de 900 páginas.  Era una pesadilla de la que me despertaba  gritando, sudorosa y con los pelos de punta. Mi familia se turnaba para decirme que no era más que un mal sueño, y yo me tomaba un Lexatín.
Sin embargo, y a pesar de ser una situación incómoda, la podía sobrellevar porque siempre me quedaba cualquier estación de metro para echar un sueñecito relajado, para quitarme la navaja de la liga y soñar en paz.
Desde que un juez, implacable él, les puso una orden de alejamiento del metro, no había lugar más seguro para reposar mi cabeza. En un banco de la estación de Canal, correspondencia línea 2, yo era capaz de dormir como un ceporro.
Pero de pronto otro juez ha decidido que les quita la orden de alejamiento, que van a ser más intocables que los políticos, y se han quedado libres y como aforadas. Nadie se puede meter con ellas, pueden deambular por el metro, por Mercadona, o por donde quieran. Según parece porque de lo contrario sería inconstitucional, o un abuso de poder, o un “in dubio pro reo” incuestionable. No sé, cualquiera de esas cosas.
 No he tenido más remedio que apuntarme a Karate. Me han hecho jurar que nunca utilizaré lo que aprenda de artes marciales en contra de mis semejantes porque me convertiré en un arma letal.
“Lo que le vamos a enseñar es un arma mortífera que no deberá utilizar más que en legitima defensa", me dice un chino vestido de negro con barba blanca y coleta”.
Y yo le digo que sí, que juro. Que no me toque más las narices, y que me enseñe a ser arma letal de una vez.
Se van a enterar los aforados, las bosnias, los consejeros de los bancos, los indultados por la gorra, Bárcenas,  los corruptos, los que corrompen, los que pretenden quitarnos los cuatro duros que tenemos ahorrados, la paga extra, y…



Para mis compañeros que todavía no acaban de comprender por qué es tan fácil cambiar la ley para quitar pagas, derechos y sueldos, y tan difícil para luchar contra la delincuencia y la corrupción.

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