Textos

sábado, 29 de octubre de 2016

MAS RECUERDOS


                                                






Hoy me han enviado un vídeo de recuerdos. Estaba dedicado a los nacidos antes del año 75. Hablaba de las dos horas (en mi casa tres) que debíamos esperar para meternos en el agua, evitar un corte de digestión y morir ahogados (nos proporcionó paciencia). De la cantidad de miembros de una familia que cabían en un seiscientos (nos proporcionó sentido de grupo). De que montábamos en bicicleta sin casco y los columpios eran de metal, con esquinas (nos enseñó el valor curativo de la Mercromina y de los puntos de sutura)… En fin, de cómo nos fortalecieron nuestro padres. Reconozco que he soltado unas lagrimitas de nostalgia, pero pronto he recordado otra realidad: la mía. Yo no salí tan indemne de aquella época. Yo me rompía cosas y me contracturaba viva, viajaba con mi familia en Vespa de Alicante a Benidorm (mucho más emocionante si llovía). Hasta una vez me mordió un grillo y le cogí miedo. Cruzaba de oído mi calle, con lo ojos cerrados … hasta que me atropelló una bici y encima me castigaron, lo que me hizo perder el sentido de la justicia.  Las inyecciones nos las ponía la portera porque tenía un hijo practicante, lo que me impulso a ponérmelas yo misma hasta que casi me dejo coja. Los bolis eran BIC cristal, magníficos, perdían tinta no sé por dónde y acababas pareciendo una zombi y castigada en el colegio por "payasa". Me convencieron de que si me frotaba con piedra pómez se me irían los pelos y evitaría depilarme de mayor. Ahora tengo una porquería de piel que escuece hasta cuando llueve. Pero es verdad, éramos niños y estábamos para eso. Hacíamos revalidas aunque ahora vayamos con el Tranxilium a cuestas. Cogíamos cualquier infección, pero para jugar nos bastaban una caja de zapatos, unas velas y tijeras bien afiladas. Los que hemos sobrevivido nos preguntamos cómo sé tardó tanto en inventar el microondas, si con las velas dentro de la caja de zapatos estábamos a punto.

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