miércoles, 23 de octubre de 2013

PRESENTACIÓN










Quiero agradeceros  a todos los que estuvisteis conmigo en la presentación de “Aniceto y los cuentos de la Biblia” por demostrarme que estaba en lo cierto cuando hablaba de la amistad como valor primordial. Gracias por acudir sin muestras de desaliento a mis  presentaciones, gracias por vuestro apoyo y por sentirme tan cobijada.

Mi agradecimiento también para aquellos que no pudieron estar a mi lado pero lo estuvieron con su ánimo y sus palabras de aliento.
Y espero que no os olvidéis nunca de la receta “…la amistad se riega con palmadas en la espalda para felicitar por los logros, en el otoño se abona con perdones, suena a carcajadas y juegos,  quita los disgustos, y cuando ha brotado se convierte en un árbol centenario que no hay quién tale.”

Un beso muy fuerte a todos mis amigos, y espero que os guste ese Aniceto tan peculiar y entrañable, ese Jonás tan rencoroso que por odiar todos los días a la misma hora tuvo que vivir en la panza de una ballena, ese búho que no acaba de comprender porque los hombres no se aceptan nunca, y ese león con cataratas que es admitido en el arca por la solidaridad del resto de animales.

domingo, 20 de octubre de 2013

CARTA A KIKO









¿Sabe alguien dónde está Kiko? Esa era la pregunta que más se escuchaba en nuestra casa de entonces, cuando éramos niños, cuando la vida nos parecía tan sencilla, cuando nuestras preguntas eran muy simples.
Y Kiko se ha vuelto a marchar sin despedirse, pero esta vez para siempre.
Todavía es de noche, pero allá en el horizonte, vestido de rojo y nubes, se aproxima el día. Es el momento en que todo confluye, cuando los contrarios se abrazan cómplices, cuando desaparece el calor y el frío, el blanco y el negro. Y es en ese  instante en el que te recuerdo. Porque hubiera querido abrazarte así, sin preguntas, aún a pesar de tus silencios. Con el abrazo de la aceptación sin límites. No fue fácil tu vida y solo una amiga paliaba la angustia de sentirte incomprendido: la soledad, tu refugio. “Soy feliz por fin”, me dijiste este verano. Por fin hago lo que siempre he querido hacer.
La noche va cediendo y el sol intenta salir. Ganará el día y la noche se sentirá excluida, avasallada, incomprendida. Se marchará encogiéndose de hombros como cada nuevo día, como tú que  te marchaste sin comprender del todo. Sin que te comprendiésemos del todo. Como esta larga noche. Y entonces nos invadirá la culpa, y tú desde lejos, desde ese lugar que ocupas alto y de luz, nos mirarás incrédulo, “pero si era feliz, al fin” nos repetirás,  pero nosotros no te creeremos, porque juzgaremos desde nuestra pequeñez, desde ese nuestro interior tan distinto en cada uno. “Era feliz” nos repetirás una y otra vez, y también lo era cuando me marchaba sin despedirme, porque no quería hacer ruido, ni quería preguntas que no tienen respuesta. Era feliz cuando me iba y cuando regresaba, cuando veía a mis hijos y a mis nietas, cuando mis amigos me buscaban y cuando mis hermanos me invitaban, pero también lo era cuando me refugiaba en mi hogar, cuando veía el futbol, cuando leía”. ¿Es que tampoco entendéis eso? nos preguntarás desde ese lugar en el que ya no hay contrarios, donde se funde la diferencia, donde todo es fácil de entender, donde nadie pretende cambiar a otro.
Nos dejarás esa olla a presión que nunca fuiste capaz de estrenar, la colección de carteleras Turia del año de la tana, el mando a distancia de una puerta ajena, llaveros que coleccionaste, y tantas cosas nimias que constituían tus recuerdos. Porque todo lo demás, lo que tuviste de valor, lo que valía la pena, se lo dejaste a tus hijos hace ya mucho tiempo. Nunca fuiste avaricioso. Todo encajará por fin en tu paraíso sin aristas. Y desde allí nos dirás adiós sin comprender nuestra pena.
Jamás te gustaron las despedidas, por eso todavía resuena en mis oídos. ¿Sabe alguien dónde está Kiko?
El día ha ganado la batalla a la noche, y ya no estás con nosotros. Las nubes y el cielo ha dejado de ser rojos, el sol me impide seguir escribiendo.
 Adiós, Kiko, adiós y perdona no haber sabido comprender que hasta la noche y el día pueden llegar a abrazarse aunque sea tan solo un instante, en el amanecer. 

martes, 8 de octubre de 2013

MUCHOS DISGUSTOS





                                    




Puri visitó a un dietista famoso que envió su orina al estado de Illinois para ser analizada. Después de dos meses de estudiar concienzudamente el caso, los eminentes doctores llegaron a la conclusión de que Puri estaba como un tonel porque lo que le engordan son las judías verdes y las espinacas tomadas  a pelo. Es decir, sin aliñar.
Le aconsejaron que comiera en vez de judías verdes, judías blancas con chorizo y algo de panceta. Dicen que su caso es de catalogo, que su organismo metaboliza las grasas y no las verduras, que por eso engorda.
El diagnostico le costó seis mil euros, más que todo por el viaje de la orina por tierra, mar, y aire.
Han pasado dos meses, ha engordado diez quilos más y se ha convertido en una detractora recalcitrante de la fabada asturiana. El dietista no se hace responsable de los kilos de más. Dice que debe hacer algo mal, que si no está de acuerdo que acuda a la Organización Mundial de la Salud y que ponga un recurso.  De Illinois le enviaron una bicicleta estática que pedalea sola. Dicen que eso es lo que aconseja su orina, pero tampoco consiguió bajar ni un solo kilo. Le hablaron de la anti gimnasia, nuevo método que está haciendo furor en Colorado y norte de Tejas, pero continuó engordando.
Por fin visitó a una curandera que le aconsejó disgustos, muchos disgustos, oiga usted, cuantos más mejor.
Le ha prescrito leer la prensa a toda hora, llorar los desmanes de sus corruptos nacionales, acumular multas y paralelas de la Agencia Tributaria mientras repasa amnistías fiscales. Llorar la pérdida de moscosos, añorar su paga extra extinta y a buen recaudo en Suiza a nombre de otros más avispados. Repasar la larga lista de imputados presuntos, y jamás juzgados, de indultados sin explicación, repasar las nóminas y las dietas de los servidores de la patria, sus indemnizaciones por despido, sus viajes lúdicos, la risa que les da las manifestaciones y huelgas. Y, para más seguridad, unos sicarios se han ofrecido a secuestrarla, atarla a una silla, ponerle palillos en los ojos para que no deje de ver programas de debate, para que conozca la verdad y toda la verdad de lo que está sucediendo en el país.
Y parece que por fin la curandera ha dado en el clavo. Si continua una semana más  podrá desfilar por la pasarla Cibeles con la talla 34.
Está esbelta y cabreada. Pero lo peor es que en la revista médica de Illinois ha salido su fotografía antes y después, la ponen como ejemplo de la nueva forma de adelgazamiento a base de fabada asturiana y choriza, y eso no es justo, la verdad.
Puri sabe que fue la curandera la que dio en el clavo: disgustos, muchos disgustos.

domingo, 6 de octubre de 2013

REQUETEMAL



REQUETEMAL







Cada vez me gustan menos lo programas de debate. Si fuéramos serios cada uno se sentiría avergonzado de lo que hacen aquellos a los que votó, y no se defendería diciendo “y los tuyos más”.
No entiendo como un votante de IU o del PSOE no lucha como gato panza arriba para que se esclarezca hasta las últimas consecuencias el caso de los ERES, cómo no desea con todas sus fuerzas limpiar el partido al que él le da su voto y su confianza. De la misma forma que no entiendo cómo los votantes del PP no exigen a los suyos el fin de las mentiras, la clarificación de una vez por todas de lo que está pasando con el caso Bárcenas.
Lo honrado, lo que diría mucho en nuestro favor, sería que cada votante exigiera a los suyos honradez y claridad. Exigirla ayuda a este país a levantarse. Si justificas lo injustificable por muy tuyos que los sientas, eres cómplice y sufrirás en tus carnes las consecuencias de tener un país corrupto. ¿Por qué eso no lo vemos? ¿Por qué tantos debates en la tele echándose los trastos en vez de salir a exigir que expliquen o se marchen? ¿Por qué somos tan poco éticos de aceptar las fechorías de los nuestros como si fueran propias? Es que acaso todos seríamos capaces de tomarnos una mariscada con el dinero de otros, de cobrar sobresueldos  salidos del bolsillo de empresarios para que el pueblo tenga que resarcir con su pobreza los servicios prestados a otros. ¿Acaso no nos repugna? ¿Acaso dudamos?
Necesitamos a los sindicatos para defendernos, como necesitamos a los políticos para que dirijan el país, pero no a los corruptos y maleantes  sino a los honrados, a los serios, a los responsables y para eso lo primero es serlo nosotros.
Con listas abiertas parte del problema se solucionaría, y sin aforamientos de tapadillo. Pero ellos no quieren, y mientras tanto nosotros nos peleamos para ver quién es más corrupto, más mentiroso, más manipulador. 
Si no queremos que se pongan de acuerdo para tapar mutuamente sus fechorías  unámonos para poner firmes de una vez por todas a nuestro representantes, y no dejemos que se desmadren en nuestras narices, se rían de nosotros, y aprovechen la inquina que siempre existió entre derechas e izquierdas para hacer mangas y capirotes con nuestro recursos, nuestra educación, nuestra sanidad y nuestros mayores. Que estamos muy requetemal. hombre. ¿Tan  difícil es entender eso?