Textos

jueves, 11 de septiembre de 2008

DESTINO 4



foto: Cocke

4




Así estuvimos mucho tiempo, encariñándonos, conociéndonos, apoyándonos.


Fue una tarde de fútbol, la Champións League o la Eurocopa, qué más da. Me dijo que nuestra relación había entrado en un punto muerto muy peligroso. Vamos, que se había parado, que necesitábamos un impulso, un ligero empujoncito, mujer. Eso me dijo.
-¿Y qué podemos hacer? –le pregunté intrigada.
- Escuchar mi voz, por ejemplo.
-¿Tu voz?
-¿No te interesa saber a qué sueno? Te advierto que hay hombres que pierden su encanto por una voz chillona o un tono demasiado bajo. ¿Qué pensarías si después de todo no fuera más que un gangoso? ¿Es que acaso quieres mantener relación con un gangoso?
-No. Bueno, quiero decir…
- ¿Te gustaría escucharme y saber a qué sabe mi sonido? –preguntó coqueto.
Y le contesté que bueno, que bien pensado era una idea excelente.
-¿Sabes lo que es una psicofonía?
Y le dije que sí, que por supuesto sabía lo que era eso, porque no quería que pensara que era una inculta. Pero no lo sabía y se lo tuve que preguntar a Antonia.
-Debes dejar una grabadora en cualquier lugar en el que no se escuchen ruidos. Un lugar lejano, solitario. Donde solo se escuchen los sonidos de la naturaleza, del viento o del mar, por ejemplo -me explicó ella. Y yo enseguida pensé en Becerril de la sierra. No hay sitio más bucólico, ni más idílico, ni más tranquilo, que la casa que tenemos allí para pasar el verano. En eso pensé.

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