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lunes, 22 de septiembre de 2008

DESTINO. FIN

Foto: Cocke



Era de nuevo la voz de esa mujer. Esa desgraciada continuaba pidiéndole a Tomás que siguiera, dirigiéndolo por los vericuetos del amor. No pude más. Me agarré a Antonia y me puse a llorar. No podía soportar esa tensión. La voz de esa mujer me perseguiría por todas partes. Se había convertido en una obsesión.
-Es mi tormento -le grité a Antonia.
-Shsssss –dijo ella. Y se puso a levantar muebles.
-Es su venganza –grité.
-No, es el GPS –dijo ella con una especie de movil en la mano- Lo ha dejado cargando y se ha enganchado.
Y fue entonces cuando observé detenidamente ese horrible aparato que no hacía más que repetir; siga, siga. Quise apagarlo, hacerlo añicos, arrojarlo contra la pared, destrozarlo en mil pedazos. Pero esta vez Antonia me lo impidió. La voz continuó con su perorata:
-Después de la primera rotonda, gire a la izquierda. Y después, siga, siga, siga.
Se lo arranqué de las manos a Antonia por fin y lo arroje contra el suelo. Fue antes de caer, antes de destruirse en mil pedazos, cuando escuché la voz por última vez.
-HA LLEGADO USTED A SU DESTINO.

5 comentarios:

Lispector dijo...

Jajajajajaja, muy bueno, Carmen; lo único es que me queda la duda de qué pasó al final entre Sebastián y la protagonista, de cómo acabó esa historia de amor, bueno supongo que se sobreentiende, pero yo me quedé con ganas de más, lo he disfrutado mucho. Bsos.

Daniela.

Carmen dijo...

Bueno, yo pensaba dejarla instalada en la realidad de una vez por todas. Pero a lo mejor lo he dejado demasiado en el aire. Lo pensaré. Quizá no vendría mal una pequeña sugerencia.
Gracias por tu comentario.
bsote.
Carmen

Fernando Alcalá dijo...

ay, qué bueno!! El mío tiene una voz masculina y sé que me odia. Lo juro. Sé que me odia porque el verano pasado estaba obsesionado con que me tirara al barranco que había a la derecha. Menos mal que yo no me fiaba de esa voz tan carente de sentimiento ;)

leo dijo...

Pobrecilla, jo: dirigida por el GPS. Pa habennos matao.
Me ha encantado, Carmencita. He pasado muy buen rato leyéndola.
Besosssss

Carmen dijo...

Ja, ja, ja. Haces bien de no fiarte de esa voz impostada, Fernando. Nadie sabe dónde nos puede llevar.
Gracias Leo: me alegro de que te guste.
Besos a ambos
Carmen