jueves, 19 de enero de 2023

SHAKIRA

 

                                            



 

 

 

 

 

Decididamente me inclino por Shakira. No es que me guste tomar partido, pero es muy fuerte que la otra, no solo se coma el bote íntegro de mermelada, sino que la suegra la apoye desde el balcón. Que Piqué la meta en su casa, en su cama, que la rutina haya hecho tanta mella que se pasee por la casa, no en tanga, sino en chándal, como un matrimonio aburrido de tanta mermelada y tanta suegra. Estaban en un momento de extrema relajación, tanta que hasta invitaban a las mujeres de los amigos de él para echar la tarde. Y mientras tanto, Shakira y sus hijos a por uvas. Eso no se perdona fácilmente. Los aditivos de cualquier engaño dicen mucho de los culpables.

Es la segunda traición más cutre que he conocido. La primera fue la de una amiga a la que su marido dejó embarazada nueve meses después que a la amante para aprovechar los vestidos de pre maman de ambas. Era un hombre ahorrativo. La primera mujer no se lo ha perdonado todavía, y eso que ya han pasado treinta años y quinientas noches.

Ella sueña que se pasea con una bolsa de Mercadona llevando la cabeza ensangrentada de su marido. No es pecado porque es un sueño, pero es muy estresante.

Menos mal que han llegado los podemitas para acabar con tanto odio, tanto resentimiento y tanto “facherío”. Ahora si la otra se toma la mermelada de la mujer y esta lo acusa de maltrato inventado, él va a la cárcel, pero a la vez, éste puede cambiar de sexo y la justicia le devolverá las llaves por ser mujer maltratada bis.

Es otro concepto. Tan sencillo todo que siento pena de que mi amiga siga arrastrando la bolsa de Mercadona. Ahora todo es diferente, ahora hay poliamor, no hay familias numerosas, ahora hay “familias con mayores necesidades de apoyo a la crianza” Ahora pueden vivir todos, todas y todes juntos, sin rencores ni celos de fachas. Estoy con Sakira porque su canción es pegadiza y su dolor muy hondo. No le aconsejo que se haga trans ni binaria, porque es de Barranquilla y allí eso no se lleva, pero la verdad, le quitaría mucho lastre a su sufrimiento y podría integrar a la suegra en “la familia con mayores necesidades de apoyo a la crianza”


jueves, 5 de enero de 2023

QUÉ MIEDO

 



 

 

 

 

He pasado mala noche. Ayer vi a Papá Noel en patinete insultar a una anciana por cruzar con parsimonia la Gran vía.

Hoy me he despertado con una noticia espeluznante o ¿quizá atroz?. Un dron norcoreano alcanzó la residencia presidencial de Seúl el 26 de diciembre. Las fuerzas armadas del Sur fueron incapaces de derribarlas por lo que se lo han tenido muy callado hasta que se ha descubierto el pastel. Resulta que Kim Young-un, después de lanzar un dron y disfrutar desde su control de mando del miedo del Sur, como si se tratara de un videojuego de la Play, ha decidido prohibir la risa, el alcohol y los cumpleaños durante una semana y ha movilizado a agentes secretos para vigilar que se cumpla. Todo con motivo del aniversario de la muerte de Kim Yuongil, su padre. 

He recordado los Jueves Santo de mi infancia en los que estaba prohibido escuchar música que no fuese sacra. Es curioso cómo nos acostumbramos a todo y cómo normalizamos las reglas sin sentido que nos rigen. Esa normalización consigue que actúen sin consecuencias nuestros gobernantes. Vemos cómo Putin envía a la guerra a jóvenes rusos y cómo estos huyen despavoridos porque, entre otras cosas, no es su guerra. No son cobardes, son invasores que no quieren serlo. ¿Tan difícil de entender es?

 Corea lanza misiles al mar de Japón, drones a la residencia del líder surcoreano,  y luego se graba en vídeo muerto de risa, un poco antes de prohibir las risas a sus súbditos. Nadie se preocupa de eso. El mundo lo observa impasible, convencido de  que sus arrebatos no tendrán consecuencias.

En la cámara de representantes de EEUU se ha producido una larga batalla por la presidencia tras perder tres votaciones McCarthy por la rebelión de los suyos. El congreso no puede funcionar sin líder en la cámara, pero eso ya da igual. El ala dura republicana vota en contra de su propio candidato y bloquea la elección del presidente. Después del asalto al congreso disfrazados de apaches, ¿qué nos puede sorprender? No sigo con los lideres europeos porque me llamarán ácrata, descreída y aguafiestas. Pero alguien me reconocerá que da pánico estar dirigidos por psicópatas con poder sobre nuestras vidas. Y esta psicopatía se ha trasladado a la vida diaria, a nuestros ciudadanos, a nuestra cotidianeidad. Nos insultamos por fachas, por rojos, por transexuales o por heterosexuales. Nos odiamos tanto como nos odian los que nos dirigen. Si Papa Noel en patinete es capaz de sacar el dedo central a una anciana porque apuró un semáforo en ámbar en la Gran Vía ¿Qué no hará King Young-un?

 


domingo, 18 de diciembre de 2022

PETRITA LA DE ANGOLA Y EL SKATE

 

                                             



 

 

 

 

A mi nieto le han quitado el móvil por exceso de utilización, pero eso no importa, porque los adolescentes tienen un lenguaje y unos métodos, que solo ellos entienden. Lo único que tengo claro es que a un adolescente le dejas un trozo de chocolate, dos pinzas para la ropa, una gominola y un móvil del año de la tana, y te monta un dispositivo capaz de conseguir información ultra secreta de la Nasa. La suerte es que aunque tengan todas las coordenadas para iniciar una guerra nuclear, las desperdician, les importa un pito la Nasa, la información reservada y la guerra atómica. Ellos van  a lo suyo.  Viven y sueñan online, pero en sus cosas.  Me pregunta que si quiero que me construya una identidad falsa para comunicarme por Instagram y que nadie me reconozca. Me emociono. De pronto me veo en el hampa y poseedora de un arma secreta que destruirá el mundo y a mi frutero por timarme con las mandarinas. Le respondo que sí aunque yo me suelo comunicar a pecho descubierto y sin consecuencias. Vamos, que no logro hacerme viral aunque insulte a todo lo que se mueve. Pero como es muy rápido, mientras le cuento la soledad de los mayores ante las redes, él ya me ha configurado una cuenta secreta. Ahora me llamo Petrita y soy de Angola. ¿Cómo quieres tu avatar?, me pregunta. Corrientito, de pasar desapercibida. Me explica que eso ya no importa, porque nadie sabrá que Petrita soy yo. Me hace ilusión, la verdad, pero tengo pocos seguidores en las redes y los que tengo no son de mi edad. Los de mi edad ni se acercan a un ordenador por si les muerde.

¿Qué actividad tendrá Petrita? le pregunto. La que tu decidas. Ya sé: defensora de ancianos a los que no les ceden el asiento en el autobús.

Él continua escribiendo y yo sueño con mi viralización.

El caso es que me ha complicado la vida, pues ahora que puedo insultar no me sale, es como si el rencor de Petrita no tuviera entidad ni fuerza, como si se desparramara por el espacio cibernético. Yo estoy más hecha al cuerpo a cuerpo. Además si lograra enfadarme online, tampoco sé cómo se consiguen seguidores.

Mi nieto sigue tecleando en ese nuevo artilugio que él ha creado. Yo intento molestar por las redes, pero ni flores. Le pido que insulte él, pero no tiene tiempo. Está enganchado con un grupo siniestro que le animan a dejarme plantada e irse a hacer skate en la plaza de los tubos. Le digo que se vaya, que no se preocupe, que  me quedo haciendo los ejercicios para la clase de deterioro cognitivo. Para eso solo necesito un lapicero y una goma de borrar. Antes de marcharse me explica que los seguidores también se pueden comprar, pero con mi jubilación no creo que consiguiese más de tres o cuatro. Mejor lo dejo ¿verdad? Sí, abuela, ya pensaremos en darle una misión a Petrita la de Angola.

 

 

 

 


domingo, 4 de diciembre de 2022

LECTURA FÁCIL

 

 

                                             



 

 

 

 

 

El martes fui a ver: “Lectura fácil”, una obra de teatro, adaptación de la novela de Cristina Morales que ganó el premio Herralde de novela, y a la que han dado el Premio de narrativa de teatro. La representan en el teatro Valle Inclán. No he leído la novela, pero la obra, y supongo que también la novela, tiene aciertos importantes. La visión desde el otro lado, la de las chicas con deficiencias cognitivas y tuteladas, su forma de confrontar ese mundo hostil que las rodea. La obsesión de la sociedad por querer que todos se comporten según los parámetro “normales” de vida.

Siempre me gustaron las obras que cotejan diferentes perspectivas y miradas, sobre todo, si están plagada de humor: relajan, permiten desdramatizar y al mismo tiempo, acusan y señalan lo que no vemos. Nada que objetar a la obra. Esos momentos de disfrute los agradezco. El problema es que dura dos horas. Dos horas de teatro requieren mucho talento para mantenerlas, y el director se cansa, o prefiere escandalizar a esos que se alborotan de cualquier cosa. Oye, y para perturbar, nada mejor que extenderse en las escenas de sexo. Imprescindibles, ya que trata de una tutelada a la que quieren esterilizar por su excesiva lujuria. Sin embargo, el tiempo empleado en hacernos entender lo sexualizada que está la chica, es excesivo y prescindible. Las repeticiones y el hecho de incluir una felación real en el escenario con un disminuido psíquico, da mucho morbo y logra que se hable de ello, como si el resto no importara. Es un recurso, a mi parecer, burdo. Ya tiene suficiente miga la obra como para que introduzcan y alarguen escenas con  obviedades. No he podido evitar imaginarme al director y resto de actores, diciendo: Bueno, ahora que viene la felación y la masturbación, vayámonos a tomar un café, que esto va para largo. Quizá nuestra cultura actual va de eso, es escribir libros de muchas páginas que llenan espacios de tiempo, de escribir artículos extensísimos.  

Es lo que tenemos. Hasta para saber cuales son las horas de máximo coste de la luz, tengo que leer en diagonal.

 


sábado, 26 de noviembre de 2022

¿SEDE DE LA SOBERANÍA NACIONAL O NIDO DE GRILLOS?


 

 

 

ilustración: Gerhard Haderas

 

 

No sé si a otras personas les pasa lo mismo que a mí, pero he perdido la esperanza en la política. El parlamento y el senado se han convertido en un nido de grillos, donde nadie respeta al de ideas contrarias, a pesar de que tenga tras de sí un montón de votos. Los ciudadanos nos sentimos vilipendiados, humillados y desprotegidos por nuestros líderes y sus contrarios. Escucho al líder de la oposición haciendo preguntas en el senado al presidente del gobierno, y a éste sin contestar y riéndose a carcajadas de él. Estoy hablando de una parte importante de españoles que tras ese representante preguntan, y se sienten ridiculizados. No es que no conteste, es que se ríe, se lo toma a cachondeo si no llama “fachas” a la mitad de españoles. Se ríe de todos los que pagamos sus sueldos. Y se los seguimos pagando. No pasa nada.

¿Es que la sede de nuestros representantes se ha convertido en un circo donde se grita e insulta gratuitamente a una parlamentaria por la forma de llegar al gobierno? Detrás de esa parlamentaria hay personas que le han pedido que recoja su voz, sus ideales, y si lo hace mal, peor para los que la votaron, pero insultar personalmente y de esa forma tan tabernaria, no tiene sentido. En qué nido de holgazanes se mueven nuestro políticos y por qué debemos continuar pagando  risas, descalificaciones, insultos, golpes en las mesas y demás actuaciones infantiles.

Es la sede de la soberanía nacional, no el colegio. Allí se recogerán los principios de nuestra patria. Cómo no hay nadie, ni siquiera periodistas, que pongan fin a semejante esperpento ¿De quién se ríen?, ¿a quién insulta una parlamentaria por su relación de pareja?, ¿quienes escriben en una pancarta secundada por miembros del gobierno, que la presidenta de la Comunidad es una asesina? ¿Asesina? Ha desaparecido el delito de injurias y calumnias? que ha sido del articulo 208 del código penal. Injurias, lesiona la dignidad y estima de otras personas; Calumnia, imputa falsamente la comisión de un delito. 

Encaja, en serio, encaja plenamente. ¿Ya todo vale? ¿Estamos en un país sin leyes?

Algunos comprenderán el problema de uno y no el del otro, pero si somos objetivos, abominaremos de ambos. No se trata del color, sino de respeto y de dignidad de un pueblo.




domingo, 20 de noviembre de 2022

EL GRAN MAURICIO Y EL INDIGENTE

                                  



 

 

Ayer fui al cine. Al salir del metro encontré a un indigente hablando con una señora, la cual le decía algo sobre fotografiarle. Me pareció que le hablaba de que esas fotografías las llevaría a un centro de... No pude seguir escuchando, no quería que me llamaran la atención. Nunca se conoce el estado mental de las personas que prefieren el frio de la calle en libertad a un albergue con normas, ni tampoco el de los que prefieren un lugar seguro con normes a la libertad, pero sí llegué a darme cuenta del pequeño espacio que se había organizado alrededor: apilaba edredones sucios, utensilios de cocina, ropa de lana, alguna gorra. En el centro del espacio había un sillón de orejas lleno de mugre, pero cómodo, muy cómodo, y él iba vestido correcto pero con suciedad. Ya había visto demasiado para un simple vistazo de pasada.

La película a la que me dirigía era “EL GRAN MAURICE”, una encantadora historia sobre las esperanzas y los sueños. Trata de un padre de familia, operador de grúa de un pequeño pueblo, que ve peligrar su trabajo. Tras ver un partido de golf en la tele, decide participar en el torneo más importante del mundo, el Open Británico. El problema es que Maurice no ha jugado al golf en su vida, pero tiene una máxima: “Todo se puede conseguir si se practica” Maurice no es un bromista, Maurice se lo cree. Con 48 años piensa que puede ganar el campeonato, dadas su premisa de practicar y no perder las esperanzas. Maurice no es solo un idealista, es el perdedor con el que todos nos sentimos identificados, es un Don Quijote fascinante. La historia del hombre noble, que no ve a los malo que le rodean, que confía en los demás, y que pierde una y otra vez. La historia está contada en un tono humorístico, porque humorístico es el personaje que todavía confía en los demás y, lo más importante, que existió.

No continuo porque no quiero revelar o hace spoiler (como se dice ahora).

Salí del cine con una sonrisa en los labios, me gusta pensar que todavía existen y continuarán existiendo personajes puros, por mucha risa que nos den.

Volví a pasar por “el hogar” del indigente. Está vez no estaba la señora. No sé si le había quitado el móvil, se lo había regalado ella, o lo tenía de siempre. Lo cierto es que  sentado en su sillón de orejas se hacía una auto foto, o selfie (como se dice ahora). O quizá estaba haciendo una video llamada. Para mostrar su rincón enfocaba a unas plantas de plástico que enmarcaban su entorno. No quise detenerme por no importunarle. “Como en la casa de uno en ningún sitio”, pensé.

 Me alejé sin perder la media sonrisa que el gran Maurice me había dejado.

Entré en el ascensor del metro gritando para mí un hurra por los perdedores, porque en el fondo todos lo somos; por los solitarios, porque sabemos que lo estamos aunque nos rodeen miles de personas; un hurra por el ser humano descarnado, en su esencia, porque, aún sabiendo que lo tenemos todo perdido todavía, “practicamos” cargados de esperanza.


miércoles, 9 de noviembre de 2022

MILES GLORIOSUS

 

 


 

 

 

 

Hoy me he acordado de ti, Javier. Ha sido en el metro, al ver un cartel inmenso en el que anunciaban la obra de teatro: “Miles Gloriosus”. No es que te hubiese olvidado, es difícil hacerlo. Hace demasiado poco que te fuiste. Todavía intento llamarte cuando veo algo que nos ilusionaba o nos hacía reír. Demasiado poco para hacerme a la idea de que ya no te tengo y, lo que es peor, que ya no te tendré jamás. Suena demasiado tajante para poder ser digerido.

“Miles Goriosus”, Javier. Lo muchísimo que nos hemos reído con “Golfus de Roma”, la de veces que hemos visto juntos; al saltimbanqui de pega, a ese Pilatos que no puede pronunciar la erre, pero sobre todo, al general, fanfarrón y narcisista: Miles, nuestro Miles. Entraba en el vagón y notaba que la manga de mi chaqueta estaba mojada. No estaba llorando, o por lo menos no como se suele llorar, con quejidos y convulsiones. No, era un llanto silencioso, uno de esos llantos que te desbordan sin que puedas hacer nada para evitarlo, que pasa desapercibido incluso para ti.  Tan solo me caía agua de los ojos como una catarata que no cesa, desbordada. Era una sensación difícil de explicar. Es la pena que se hace hueco para salir cuando menos lo esperas, aunque quieras disimularla. He procurado esconderme tras la mascarilla y las gafas de sol, pero Miles Gloriosus continuaba con sus penachos de romano fanfarrón en los carteles del anuncio, y yo no lo podía soportar.

Dicen que la perdida hay que gestionarla poco a poco, que no se puede huir de ella porque luego es peor. Yo trato de olvidar las tardes que pasamos durante mi infancia y tu adolescencia en el balcón de casa, inventando vidas rocambolescas a los que paseaban por la explanada, desdramatizando las riñas de mamá. Nuestras inspecciones por la casa tratando de mirar con ojos diferentes la vida que nos rodeaba: los desconchones en la alfombra, la bombilla viuda en el trastero, las ranas de papá en el balcón... La intensa búsqueda de canciones de Las hermanas Benitez porque no soportabas que ya no existieran ni en Spotfy. Tu sentido del humor, tu fuerza. Me gustaría contarte que la madre de la guapa está hecha un pincel con noventa años y sin juanetes, las recetas de la “Coca amb tonyina” en inglés, que “Celebro” ha regresado a la playa, y que a “Trigo Limpio” le atacan los peces cuando bucea. Me gustaría contarte tantas, y tantas cosas que me quedaría afónica. Ya no paseo por El Campello porque te veo buscando algún sitio para cenar, ni por la playa de San Juan, ni por ese restaurante nuevo que prometiste ir este verano porque tenía buena pinta. Porque fue de pronto, porque no lo esperábamos, porque así no se debe marchar nadie y mucho menos tú. Con la cantidad de cosas que nos quedaron por contarnos y que todavía nos quedan.