Textos

domingo, 27 de diciembre de 2015

FELIZ LECTURA



Veintiséis de diciembre. Sigue siendo Navidad, pero menos que ayer. Estas fiestas tienen por costumbre recordarme que he añadido un año y un kilo a la contabilidad de mi vida.
Cae en mis manos una poesía de Walter Savage Landor.

 “Al cumplir los setenta y cinco años”

Contra nadie competí, pues nadie lo valía.
Amé la naturaleza, y amé también el arte.
Me calenté ambas manos ante el fuego de la vida;
Ahora se va apagando y estoy presto a marcharme.

Lejos de deprimirme estos versos me han devuelto la ilusión. A los setenta y cinco todavía podré  amar la naturaleza, el arte, buscar mi propio camino, porque al ser solo mía la senda, no cabe la comparación ni la envidia.
Me marcho al parque a andar para ver si bajo el kilo. Me sentaré luego a leer para ver si pierdo el año. Leeré algún poema que me caliente ambas manos ante el fuego de la vida porque tengo  necesidad de  conocer  cómo soy, cómo son los demás y cómo son las cosas. Acercarme a los otros y a mí misma, para sentirme menos sola, menos rara, menos mayor.

Feliz Navidad a los que os asomáis a mi rinconcito transilvano.  


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