Temor a perder el trabajo, a que me avasallen, a no poder defenderme.
Temor a los contestadores automáticos, robots que te dejan indefenso.
Temor a los números 900, a pagar por informarme, a las equivocaciones.
Temor a las facturas que no son mías, a las multas de otro.
Temor a que me embarguen la cuenta y nadie se responsabilice.
Temor a que se llevan mis ahorros.
Temor a llamar a urgencias y que me contesten que lo sienten porque como yo hay miles.
Temor a las cartas de desahucio, a que me agredan por la calle y nadie me proteja.
Temor a la avaricia, al abuso.
Temor a la indigencia, a que me pateen, al hambre, a perder la dignidad.
Temor a venderme, a claudicar.
Temor a la impunidad de quienes nos roban.
Temor a ver marchar a mis hijos muy lejos en busca de un porvenir.
Temor a la noche, a los pensamientos negros.
Temor a la dejadez, a la ineptitud de los que han dejado que nos hundamos.
Temor a la justicia lenta y rutinaria, a las tasas, a las multas injustas.
Temor a la indefensión, a la impotencia.
Temor a la enseñanza manipuladora.
Temor a perder la cordura.
Temor a dejar de ser humano, a ser utilizado, a la vejez sin recursos.
Temor a la injusticia, a la soledad.
Temor a dejar de temer el temor de los demás.
domingo, 25 de noviembre de 2012
viernes, 23 de noviembre de 2012
ADIOS
No soy partidaria de guardar cosas, las cosas esclavizan, agobian, ocupan espacio, te ponen melancólica y paralizan.
Me encanta tirar, desprenderme, pensar que cada mañana nazco de nuevo.
Me gusta mirar a mis amigos como si no los conociera, como si tuviese que descubrirlos cada día.
Pero hoy, precisamente hoy que me marcho, que me prejubilo y dejo el trabajo, hoy que debía limpiar el despacho con un plumero en la mano y una copla en los labios, me he llenado de morriña.
Hoy que me marcho a casa a escribir, a leer, a pasear, a practicar tai chi o a lo que se tercie, me ha dado por acumular, como si todo lo que hubiese vivido en ese despacho, pequeño y sin luz, fuese vital para mi supervivencia.
Guardo los correos de mis compañeros, los divertidos y los cursis, los beatos y los atrevidos.
Guardo la Ley General Tributaria, los libros de Iva, de Renta, de Sociedades.
Me llevaría a hurtadillas las fotocopiadoras que he ido atascando inexorablemente y sin dejar huella, los escritos de los ascensores anunciando loterías que no han tocado jamás, el cártel de completo en la puerta del garaje, los fríos tornos custodiados por Pilar, los archivadores de expedientes “añolatana”. Me llevaría los desayunos en el despacho de Chelo y Esther, las manzanas de Tere, la infusión de Gloria, la papelera en la que se sienta Juju.
Me llevaría esta “Ventana digital” que tanto me ha apoyado, a Luis de Luis Otero y a José Miguel Panizo por creer en mí, al foro de Teo, a Constantino y sus divertidas historia.
Me llevaría el extraño lenguaje de los informáticos, a Milagros, al expediente electrónico, la puesta de manifiesto y los informes sin comas.
Me llevaría a Auspicio y sus carpetas tricolores
Me llevaría a tanta gente y tantas cosas que me han hecho reír o simplemente feliz, tantas que me resultaría imposible enumerarlas.
Me llevaría todo lo bueno que he vivido, porque lo malo ya lo olvidé.
Un beso muy fuerte a todos y todas por haber estado en mi vida durante 33 años, y sobre todo, a los “Sujetos pasivos” por haber inspirado mi primera novela.
Y es que ahora sí, ahora sí tengo el síndrome de Diógenes.
sábado, 27 de octubre de 2012
AMANCIO ORTEGA
No me pienso meter hoy con Amancio Ortega porque haya donado a Caritas veinte millones de euros. Y no lo voy a hacer aunque dicen que paga un 1% de impuestos aprovechando la SICAV.
Ha donado los veinte millones porque le apetece. Y en un país donde se protege tanto a los defraudadores, a los consejeros de los bancos, a los que sacan el dinero y lo llevan a paraísos fiscales. En un país en donde nos corrigen hasta los europeos, donar porque sí tiene mucho mérito.
Hay muchas personas que acuden a Caritas desesperadas y que lo van a agradecer. Si no paga lo que debería no es cosa suya sino de los políticos, los gobernantes, los parlamentarios, que no saben o no quieren acabar con el fraude.
Si han tenido que venir la UE para que los consejeros de Caja Madrid devuelvan lo que se les pagó (porque ahora nos hemos enterado de que al final se pagó a personas que fueron responsables de la caída de las cajas y de la ruina de tanta gente.)
Si donan los ricos porque nadie les hace pagar.
Si se ponen de huelga los presos porque quieren ser como el etarra Bolinaga.
Si tienen que salir a la calle los “perroflautas” y “los yayoflautas” es porque estamos muy requetemal, porque se actúa injustamente o porque quizá haya muchos favores que devolver.
Pero no queremos ni un gobierno ni una oposición cautiva de nada ni de nadie.
No, no pienso desprestigiar a Amancio Ortega porque, si es cierto que no paga lo que le corresponde, es porque le dejan. Y si le dejan hacer mangas y capirotes con su dinero, todavía tiene mérito por donar algo. Otros, ni eso. Así que si Bolinaga en un acto de deferencia hacia las víctimas, se vuelve a meter en la cárcel de “motu propio”, o los consejeros devuelven sus emolumentos, o los bancos dejan de embargar a los hipotecados como cortesía por los 1.847 euros que cada español ha pagado al sector financiero para tapar agujeros, pues eso que nos encontramos.
Si no hay justicia tendremos que conformarnos con agradecer los detalles de los que nadie persigue.
Solo me queda pedir a los “perroflautas”, a los europeos, a la troika, a los periodistas, y a todo el que tenga un poco de decencia y poder, que por favor pongan orden en este país para que gente como Jose Luis Domingo no tenga que poner fin a una vida deshecha por otros.
domingo, 14 de octubre de 2012
¿ESTO ES SERIO?
Yo es que hay cosas que no acabo de comprender.
Hace años, en la boda del príncipe Felipe, robaron a uno de los invitados en la plaza mayor. Y mira tú por donde, apareció el bolso con todas las pertenencias dentro en cuestión de horas. Fue algo maratoniano, un verlo y no verlo.
Yo me mosqueé y escribí una carta al periódico que titularon: “Señor ladrón, devuelva el bolso, que estamos hablando de la realeza”, o algo por el estilo.
Ahora, tantos años después, me surge de nuevo la duda. Mario Conde se presenta a las elecciones gallegas. Y así, por arte de birlibirloque, aparecen de la nada los testaferros que tienen la titularidad de sus bienes: cinco fincas, nada menos, que ahora, y solo ahora, se ha demostrado que le pertenecen y que su familia disfrutaba desde hace años. No un día antes de presentarse a las elecciones, ni unos años antes, no. Justo ahora. Y yo me pregunto; ¿pasará los mismo con Roldan?, ¿pasará los mismo con los miles y miles de personas que se han quedado con dinero publico o privado, que han robado y que después de pasar por la cárcel no han devuelto ni un duro por declararse insolventes? ¿Será que están esperando a que sean malos para sacar la fortuna que robaron a relucir y devolverla a quién corresponda?
Será como aquellos descuideros de la plaza mayor que robaron a quién no debían y tuvieron que devolverlo, más que nada porque hasta ahí podíamos llegar. Robar a un noble. Abrase visto.
Pero ahora en serio; ¿esto es serio?
sábado, 6 de octubre de 2012
LOS TÓPICOS Y EL CHIKEOSAURUS
Hay gente para todo, desde los que no se sientan a pensar ni un minuto y hablan a base de tópicos, hasta los que tienen una mente tan fluida que cuestionan absolutamente todo y no se pueden conformar sin montarla.
A mí los tópicos me molestan bastante. Cada día sale uno nuevo. Al principio te sorprenden, pero enseguida te hastían.
Hace tiempo comenzó el famoso; “niego la mayor”. Supongo que se referirán a la premisa mayor, pero el que dice algo así, algo que repite todo el mundo, no puede saber ni lo que es una premisa, ni cual es la mayor, ni un argumento, ni nada de nada. De no ser así, no diría algo que está en el fragor popular.
Luego vino lo de que “te lo tienes que mirar” Se supone que por un psiquiatra, porque se suele referir a algo muy personal, algún mal gesto que no conviene, o algo por el estilo. Una forma de “faltar” impresionante, pero que como está en la boca de todos, pues como que parece menos ofensivo. No digamos ya lo del “vuelvo a repetirte.” o el ¿vale?” al final de la exposición. Equivalente al ¿te enteraste al fin, so zopenco?
El último que pulula por ahí es el de “Lo que pasa es que no se lo han explicado bien”.
Conozco a uno que piensa que no se lo han explicado bien a los magistrados: los peritos, los propios conocimientos que se le suponen a la judicatura, los asesores, y el dosier de la causa. Todo, absolutamente todo lo que no le conviene es porque se lo han explicado mal. Si le hubieran dejado al susodicho aclarar, si le dejaran sentarse frente al tribunal con una pizarra de las de antes y tiza de la que te deja perdido, lograría con básicos dibujitos hacer un certero planteamiento de la situación, y las sentencias serían otra cosa, mucho más beneficiosas.
Tamaña prepotencia, tamaña falta de respeto, tamaña zafiedad, solo se explica por la dichosa obsesión por soltar tópicos.
Si pensáramos un poquito antes de hablar, solo un poquito, lo suficiente para emplear nuestros propios términos, seguro que seríamos más creativos, más originales y más respetuosos. Aunque sin llegar a el otro extremo, claro, los que no dejen de darle al “coco” ni un minuto, como el paleontólogo Jack Horner, que a base de imaginar, de darle vueltas a todo, y de no querer conformarse con lo que le dan hecho, ha decidido lograr a través de un proceso de activación atávico (encendido de las características evolutivas anteriores) crear un pollo de varios dedos, dientes y cola larga que llama el Chikeosaurus. Y estoy ilusionadísima porque si además de lo guapo que le va a salir, le inserta un detector de tópicos y topiqueros para aniquilar a esa especie, estamos salvados.
viernes, 28 de septiembre de 2012
UNA PRINCESA EN BERLIN
Leí esta novela hace muchos años, no recuerdo cuántos, pero sí recuerdo que me gustó y que la he recordado a raíz de los acontecimientos que estamos viviendo.
Los políticos desvían la mirada del pueblo hacia los funcionarios, porque dejarla posada sobre las cajas de ahorros y sus consejeros, no les sale provechoso.
El autor es Arthur R.G. Solmssen. Nació en Nueva York y pasó su primera infancia en Berlín. Ha escrito 5 novelas más muy celebradas por la critica americana.
Narra el periodo de entreguerras en la que el país sufre una gran crisis debido a los pagos impuestos a Alemania en los tratados de Versalles una vez vencidos en la primera guerra mundial. Las enormes cifras de marcos que tenía que pagar solo de intereses a los vencedores.
La historia se desarrolla en Berlín, en dos ambientes distintos, por un lado los grandes bancos, las grandes casas, las grandes fortunas, la especulación etc. Y por otro, los malolientes barrios obreros y una clase media que ha caído en desgracia con su moneda devaluada y sin posibilidad de recuperarse por su inmensa deuda. La agobiante situación económica lleva a los alemanes incluso a pasar hambre y por tanto se hace patente el creciente sentimiento de humillación y de revancha que desembocará en un ultranacionalismo que cada vez agrupa a más gente. La necesidad de encontrar a un líder que acabe con la incertidumbre y desconcierto de los gobernantes alemanes, que acabe con los paños calientes, con la ineficacia, la palabrería, el ganar tiempo. Quieren encontrar a alguien que les devuelva el orgullo tan mermado ya, y les quite el hambre y la miseria.
Y ese hombre llega.
Y desgraciadamente ese hombre que esperan como único salvador es Hitler.
El libro narra también una historia de amor, y de angustia, y de deseo. Una historia que nunca se debería repetir porque el hambre, la miseria y la falta de firmeza y justicia alimenta al monstruo.
Una buena novela y una buena reflexión para estos tiempos en los que todavía no vamos a comprar el pan con un carrito de monedas que se devalúan por minutos, pero que sí vemos cada vez más cerca cómo se deteriora la dignidad de una parte de la población sin que se tomen medidas contra los responsables.
domingo, 9 de septiembre de 2012
MODELOS

Desde hace algún tiempo al entrar en el metro veo un cartel con una chica hecha polvo. Su vida no es fácil. Está claro que pasa hambre, un hambre atroz. Se ha hecho mayor y quiere continuar teniendo el cuerpo de una adolescente, el pecho de una robusta matrona, la nariz de todas, y el enfado existencial de las modelos. Porque, bien mirado y entre nosotros, las modelos son agresivas. Una lo descubre al verlas desfilar. A mi me recuerdan a las jugadoras de balonmano que me lanzaban la pelota cuando yo era defensa. “Por qué no defiendes” me gritaba el entrenador al ver como me apartaba y les dejaba el campo libre. “Porque no quiero que me desgracien,” contestaba rotunda antes de que me empujara al banquillo indignado. Y es así, con esa desfachatez de jugadora de balonmano, como te miran las modelos al desfilar con la colección otoño/ invierno, o primavera verano, que para el caso es lo misma.
“Te pego una …” parecen gritarte, mientras pasean los vaporosos vestidos revoloteando al aire como si los hubieran tendido de una cuerda.
La verdad, es triste tener que torcer los designios de la naturaleza, conseguir que las piernas tengan el volumen de los brazos, los brazos de los dedos y los dedos de los pelos para que alguien diga que estás “buena”.
“¡¡¡B U E N A!!!”.
Vale, soy una envidiosa, lo reconozco, pero es que yo siempre había creído que la mejor crema de belleza era la sonrisa, y resulta que ahora no es así, ahora hay que desfilar como si fueras a liarte a bofetadas con el personal, mirar a la cámara como si estuvieras en “articulo mortis”, soportar sobre tu escuálida figura enormes pechos, piernas que parecen brazos, y brazos que parecen dedos.
¿Que lo que pasa es que no quepo en ningún modelo de la nueva colección otoño/ invierno? Pues también es verdad.
Voy a tener que crear tendencia a mi imagen y semejanza como doña Cecilia, la que transformó al Ecce Homo de Borja, y ahora el que gusta de verdad es el suyo.
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